Peripecias Nº 81 - 16 de enero de 2008

MUNDO

 

 

La ilusión del auto popular

 

José da Cruz

 

 

José da Cruz es geógrafo y novelista, y analista en CLAES D3E.

 

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Meses atrás comentábamos la futura aparición de un automóvil muy barato, creación de la empresa india Tata Motors. Como un augurio del nuevo año, y aprovechando el salón del automóvil de New Delhi, fue presentado Tata Nano. El nombre no pertenece a un caudillo gaucho, sino que apunta a describir el pequeño tamaño y la avanzada tecnología que, según el fabricante, caracterizan al vehículo.

 

Seguramente los lectores lo han visto en la televisión o en la prensa, pues parece la encarnación del sueño del auto propio sin el cual nadie llegará al paraíso, como cantaba Leo Masliah. Ya lo había intentado la Alemania nazi con el Volkswagen –“auto del pueblo”–, Henry Ford con su modelo T y muchas otras marcas en distintas épocas y países. Por supuesto, el Nano se presenta como “People’s Car”.

 

Mide tres metros, pesa 600 kilos y tiene un motor trasero a nafta, de cuatro cilindros y 624 centímetros cúbicos, tamaño similar al del veterano Fiat 600. Puede llevar a cuatro adultos y alcanza una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora. Lo más interesante es el precio: una cifra mágica de 2 500 dólares, 100 000 rupias o mejor aún un lakh, la unidad india para 100 000.

 

Es más barato que los miniautos de 500 centímetros cúbicos autorizados en Europa con libreta de conductor de motociclo y 14 años de edad; es muchísimo más barato que pequeños “autos en serio” chinos o coreanos, o el lujoso y potente Smart, de Chrysler - Mercedes. Nano cuesta la mitad de su competidor en el mercado interno, el Suzuki Maruti, producto indio, japonés y de la General Motors. Si buscamos una equivalencia “hacia abajo”, el precio es el doble de lo que vale una motocicleta de 100 centímetros cúbicos. En eso pensaron los ingenieros.

 

1 270 000

 

A pocos días de su presentación, esta cifra es el número de páginas que devuelve Google cuando se pregunta por Tata Nano. Su presentación es una noticia mundial, pues ese destacado objeto de deseo llega más cerca de más bolsillos. Representa en el imaginario colectivo la posibilidad de motorización de multitudes de bajos ingresos, es una reafirmación nacionalista que da prensa a la India y aún puede verse como una reivindicación de la periferia frente al centro.

 

Todo eso se menciona en blogs y comentarios, y basta dedicar un par de horas a navegar por Internet para comprobarlo. Muchos participantes europeos se ríen del autito, critican –con razón o no– su fragilidad y bajas prestaciones y comparan el precio con lo que cuesta un auto europeo usado, prefiriéndolo. Incluso, el diseño del frente del Nano se asegura que copia la trasera del Ford Ka.

 

En la India, Tata cree que habrá demanda por un millón de Nanos. La primera serie en producción será de 250 000. Estará en venta en septiembre y en un futuro cercano se piensa en exportarlo a países de Asia, África y América Latina. Por ahora se dirige a un mercado de mil millones de personas de las cuales 50 millones tienen buenos ingresos o son decididamente ricos o muy ricos, es decir, un mercado equivalente al de un país europeo grande.

 

¿Es para todos?

 

Si bien 100 000 rupias son 62 000 pesos uruguayos, el Nano es inalcanzable para la gran mayoría. El salario promedio indio es más bajo que el nuestro y 100 000 rupias suman cerca de tres años de un ingreso normal. Dice la empresa que ellos apuntan a los clientes que cambian sus motos por autos. En el período 2006 – 2007 se vendieron siete millones de motocicletas y un millón de autos, y el mercado parece no tener techo en la medida en que India crece económicamente.

 

El revuelo causado por el Nano tiene también otra fuerza impulsora: si los planes de Tata resultan efectivos en la práctica, este automóvil será la punta de lanza de una invasión global de autos de muy bajo precio. Otros fabricantes habían considerado que vender un auto nuevo a 2 500 dólares era utópico, pero ahora se enfrentan a la nueva realidad. La competidora Bajaj Auto, Renault y Nissan comenzaron a pensar en un producto de 3 000 dólares; Ford anunció que construirá un vehículo similar en India dentro de un par de años; Volkswagen, Toyota, Honda y Fiat ven un futuro para este mercado, y se preparan...

 

¿Revolución o desastre?

 

Tata sostiene que el Nano cambiará el panorama del tránsito, pues las familias cuyos miembros, hoy, viajan todos juntos en una moto, dispondrán de mucha más seguridad. Informa también que se producirá en tres o cuatro plantas, y una sola, Singur en el estado de Bengala, dicen que dará empleo a 10 000 personas. En febrero de 2006 se produjeron violentas protestas de agricultores locales, expulsados de sus terrenos agrícolas de alta calidad necesarios para la expansión de esta fábrica. Según el gobierno, los agricultores recibieron compensación.

 

Desde el ambientalismo se teme una motorización masiva con la correspondiente polución. Así se hace notar por las mismas agencias de prensa que nunca tienen nada que reprochar cuando cada año aparecen cataratas de nuevos modelos de autos de los fabricantes de la “Europa expandida”, término que sugiere Immanuel Wallerstein para englobar a los países ricos.

 

El indio R.K. Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, dice que un auto de ese precio “le da pesadillas”. Otros expertos dudan de que un vehículo tan barato pueda cumplir con las normas de seguridad y de emisiones. A pesar de que consumirá cinco litros cada cien kilómetros, hay quien teme que el Nano aumente la dependencia petrolera de la India en tiempos del barril a 100 dólares. Los defensores dicen que la motorización, la polución, el consumo de petróleo y las congestiones en las calles aumentarán, con o sin el Nano...

 

Una gran pregunta sigue planteada: ¿es posible el automovilismo de masas? ¿No topamos con barreras fisicas, reales, concretas? Los opinadores oficiales se asustan por la demanda asiática de energía y acero y las críticas tienen hedor a defensa de los privilegios de siempre. Nadie habla de que el automovilismo desde su nacimiento fue un lujo costosísimo, y su expansión durante un siglo nos ha llevado a la realidad conflictiva y caótica que nos rodea. Aparte del gasto gigantesco de energía y materias primas, el auto individual expande la necesidad de espacio físico de cada habitante.

 

Nada indica que la motorización decrezca sino todo lo contrario, y en un mundo polarizado también la motorización se polariza. De este modo, la misma Tata Motors, a la vez que lanza el Nano, negocia con Ford Motor Co la compra de dos de sus marcas de lujo: Jaguar y Land Rover. No es un signo sin importancia.

 

 

• Un auto norteamericano tradicional ocupa unos doce metros cuadrados de superficie; el Nano, menos de la mitad. El estacionamiento de un gran supermercado significa entre media y una manzana (hectárea) de terreno.

 

• Un millón de vehículos necesitan la pavimentación de 20 000 hectáreas de tierras agrícolas y reduce en 80 000 toneladas la producción de granos.

 

• EEUU produce 17 millones de vehículos por año.

 

• Un kilómetro de supercarretera ocupa dos hectáreas y media.

 

• Más de un vehículo cada dos habitantes: EEUU, Luxemburgo, Malasia, Australia, Malta, Italia, Canadá, Nueva Zelanda, Austria, Alemania, Japón.

 

• Alrededor de un vehículo cada diez habitantes: Ucrania, Panamá, Chile, Mauritius, Argelia, Jamaica, Brasil. (Uruguay y Argentina tienen uno cada seis personas).

 

• Menos de un vehículo cada cien habitantes: Sierra Leona, Belice, Nepal, Pakistán, Camerún, Burma, Guinea, Angola, Sudán.

 

 

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 81 el 16 de enero de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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