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S. Ruiz Fargueta es ingeniero técnico y físico..
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El otro día una periodista le preguntaba a un eminente biólogo sobre cómo
entendía una frase atribuida a Louis Pasteur: "Un poco de ciencia nos aleja
de Dios y mucha ciencia nos acerca a Él”. El científico le contestó, pero no
en los términos en que, creo, se refería Pasteur. Creo que él se refería a
que la ciencia con un enfoque reduccionista, como conocimiento estanco sin
conexión con el resto del conocimiento (“un poco de ciencia”) se queda en la
superficie, nos aleja de las causas últimas y por tanto de Dios, pero cuando
ahondamos en todas las maravillas, en toda la belleza que encierran las
leyes que rigen este universo y sus conexiones aparece una humildad que nos
ayuda a acercarnos a Dios.
Muchos de los grandes científicos, aunque no fueran religiosos, han
experimentado esa cercanía de Dios, esa grandeza que sólo se intuye pero no
se abarca (ver
Los físicos y la metafísica). Lo he observado en físicos, en
matemáticos, en entomólogos o en bacteriólogos. Recuerdo un artículo en el
que un gran científico que se había pasado la vida estudiando las
infecciones bacterianas se rendía ante la “inteligencia” de las bacterias,
sí, he dicho bien, “la inteligencia” con que las bacterias logran burlar
todos nuestros métodos para aniquilarlas.
Conforme profundizamos en cualquier aspecto científico, sea matemático,
físico, o de cualquier otra índole, se observan múltiples conexiones que
antes se ignoraban. Los grandes retos matemáticos, como el
teorema de
Fermat o la
conjetura de Goldbach, aparecen como un determinado problema sobre
potencias o sobre números primos y acaban involucrando las áreas más
dispares de las matemáticas y haciéndolas avanzar por los caminos más
inesperados.
Los grandes protagonistas de las ciencias, a menudo, trabajan con metáforas,
recurso procedente de conocimiento general aplicado a cuestiones científicas
particulares. En el caso de Niels Bohr, por ejemplo, sacó su poderosa idea
de la complementariedad, en mecánica cuántica, de las llamadas imágenes
“metamórficas” en las que puedes ver a la vez dos figuras diferentes según
te fijes en su parte blanca o en su parte negra. Bohr siempre estuvo muy
interesado por el arte y llegó a la conclusión de que, incluso, en la vida
real y ciertamente en el ámbito de la física había que pensar en una especie
de existencia simultánea de contrarios. Así pudo suponer que las partículas
podían comportarse también como ondas y al contrario, que es lo que
realmente ocurre con la luz y con los electrones, por ejemplo. Dependiendo
de lo que tratemos de averiguar, y del experimento que diseñemos la luz será
una partícula llamada fotón o el electrón una onda.
En el caso de Einstein, una de sus obsesiones temáticas era la unidad, la
generalización, de tal manera que gracias a un esfuerzo de generalización
Einstein pasó de la relatividad especial a la relatividad generalizada y de
aquí a la teoría del campo unificado, la teoría del todo sobre la que se
investiga, actualmente, en todas las universidades del mundo (supercuerdas,
teoría M, supergravedad…) ¿ De dónde viene todo eso? Viene de las pasiones
románticas de los filósofos y poetas del siglo XIX. Gente como Oersted (
descubrió el magnetismo que produce la corriente eléctrica) que era químico
y filósofo querían la unificación, pensaban, como Kant les había enseñado,
que en la ciencia todo podía explicarse en términos de una Grundkraft, una
fuerza fundamental. La electricidad, el magnetismo, la gravitación…eran
diferentes aspectos de una sola entidad fundamental…
La ciencia aborda en la actualidad cuestiones que no hace tanto eran
consideradas puramente filosóficas: El espacio, el tiempo, el principio y el
final del Universo, el propio origen de nuestra percepción y la conexión de
ésta con el mundo objetivo, o incluso la propia cuestión de si existe ese
mundo objetivo independiente del observador. La ciencia está dando un paso
hacia el conocimiento más general y profundo, o como decía Pasteur: “...la
mucha ciencia”. La unificación coherente, la conexión de las ramas del
conocimiento parece el camino a seguir para alcanzar verdades cada vez más
fundamentales, aunque todavía estamos lejos de la última verdad.
Publicado en
Libro de Notas el 1º de
marzo de 2008.
Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 88 el 12 de marzo de
2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos.
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