Peripecias Nº 89 - 26 de marzo de 2008

MUNDO

 

 

Firmes e inmortales tradiciones americanas

 

José da Cruz

 

 

José da Cruz es geógrafo y novelista, y analista en CLAES D3E.

 

COMENTARIOS

¿Desea comentar este texto? Si es así complete el formulario de comentarios - seguir ...

 

   

 

 

Allá por 1750, promediando el Siglo de las Luces, la Academia de Ciencias de Francia mandó una misión a cargo del científico La Condamine para hacer mediciones del ecuador terrestre inmediatamente al norte de Quito, por supuesto. Con esa misión vinieron dos representantes de la corona española, los oficiales de la Armada Real Jorge Juan Santacilia y Antonio de Ulloa de la Torre Giral. Estos enviados publicaron a su regreso a la metrópoli un grueso libro con observaciones sobre la realidad de este lado del Atlántico, informe conocido como Noticias secretas de América.

 

Ha habido mucha confusión, adjudicándoseles un inexistente parentesco de hermandad, pues los autores acostumbran ser citados como Jorge Juan y Antonio de Ulloa, y Juan es tomado como un nombre propio y no como un apellido. Curiosamente, en el volumen de unas 800 páginas nunca se menciona a La Condamine ni a los trabajos de medición. El adjetivo "secretas" para las noticias aportadas se debe a que los marinos también tenían el encargo de hacer discretas observaciones, sin explícitos mandatos oficiales.

 

Recorrieron durante un par de años los países del Pacífico y el tono de su informe fue que ninguna reglamentación era respetada, el contrabando estaba a cargo de las mismas autoridades y la corrupción atacaba a todos los niveles. La fuerza de trabajo de indios y esclavos era suficiente para mantener en pie el podrido edificio colonial que no mucho después se derrumbaría, en el que las autoridades eran pequeños déspotas con fiebre de oro. Quien llegaba de España era contagiado de inmediato por el ambiente de permisividad y estafa –si es que no traía el virus latente... Copio una anécdota, simplemente como muestra.

 

"El caso más digno de notar, que sucedió en aquella audiencia" –Quito– "sobre este particular, fue el que avino con un sujeto en el seguimiento de un pleito, el cual estaba ya en tan mal estado por la pasión con que los jueces se habían declarado a favor del contrario, que tenía perdidas todas las esperanzas de conseguir en él nada favorable. Viéndose, pues, en el extremo de perder una finca que la parte contraria le tenía usurpada, y que no había medio para que los jueces le oyesen en justicia, acordó hacer dejación de su derecho a favor de una señora, sobrina de uno de los ministros" –jueces de la audiencia– "y habiendo hablado con él le dio a entender que, mediante a no tener herederos forzosos, determinaba, si ganaba el pleito, renunciar aquella finca" –una hacienda– "a favor de su sobrina" –del juez–, "dotándola con ella porque su ánimo no era otro que el de que no se mantuviese el contrario con la usurpación de lo que no le pertenecía. Este ministro empezó a atenderlo desde entonces, y a desimpresionar a los demás del mal concepto en que estaban contra él" –el demandante– "de suerte que consiguió inclinarlos a su favor y que ganase en vista y revista, y lo pusiesen en posesión de la alhaja. Cuando lo estuvo, pasó a visitar al ministro que había tomado por protector, y le dijo que lo perdonase si no cumplía su palabra, porque estaba tan necesitado que no podía usar galanterías con lo que hubiere menester para mantenerse y le pertenecía de derecho; que lo que había ofrecido era únicamente para conseguir su fin, viendo que no había otro medio con que apartarlos de la injusticia que pretendían hacer contra él, pero que, a ley de agradecido, sabría gratificarle lo que había hecho cuando la misma finca le usufructuase para ello, porque la cortedad de sus posibles no se lo permitían por entonces. Con esto quedó en posesión de su alhaja, no sin corto sentimiento de aquel ministro que, viéndose tan burlado en las esperanzas, no dejó de hacer sus mayores esfuerzos para tomar satisfacción del chasco".

 

Hay rasgos de nuestra realidad, de hoy y de ayer, que parecen salidos de las páginas del Lazarillo de Tormes....

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 89 el 26 de marzo de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

Regresar a Mundo Regresar a la Portada