Peripecias Nº 101 - 18 de junio de 2008

MUNDO

 

 

La ciudad más verde de Europa

 

José da Cruz

 

 

José da Cruz es geógrafo y novelista, y analista en CLAES D3E.

 

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Tal calificativo otorgó la British Broadcasting Corporation (BBC) a la ciudad sueca de Växjö. Poco dirá su nombre, probablemente, a la gran mayoría de nuestros lectores. Es una población de 60 000 habitantes en medio de bosques alguna vez vikingos, antiguo enclave cristiano en tierras de pantanos y lagunas que aún emergen de la última glaciación. Växjö significa “camino del lago”.

 

Hablamos de una región históricamente pobre, cuya riqueza es la madera. Con la industrialización llegaron los aserraderos y papeleras, y hace unos 20 años se estableció allí una gran sede universitaria con 14 000 estudiantes. La madera y el lago fueron el fundamento del título otorgado por la televisión británica.

 

Aprovechar lo que hay

 

El lago, que está en el centro de la ciudad, fue el despertador: el agua estaba cubierta de vegetales, olía mal, había que hacer algo. Así comenzó el trabajo ambiental en la ciudad. En 1996 el municipio decidió liberarse, a largo plazo, de la dependencia de los combustibles fósiles y construyó una central de calefacción alimentada con biomasa de los bosques aledaños que atiende las necesidades del 90 por ciento de los habitantes. Gracias a esa iniciativa, en 2006 la ciudad había logrado reducir las emisiones de dióxido de carbono un 30 por ciento, tomando como referencia 1993. Para 2010 se espera haber alcanzado el 50 por ciento, pero la meta a largo plazo, hacia 2025, es reducir el 75 por ciento.

 

En cuanto a la madera, su papel es mucho más que el de combustible y se están retomando viejas tradiciones constructivas. Para ello hubo que luchar contra una disposición legal vigente durante 125 años: ante riesgo de incendio, desde finales del siglo XIX estaba prohibido en Suecia construir casas en madera de más de dos pisos. Recientemente, en un nuevo barrio al sur de Växjö, se han inaugurado modernos edificios de siete pisos, completamente en madera, y más están en obras. Llegan equipos de televisión, ambientalistas, arquitectos e ingenieros desde muchos países para conocer la novedad.

 

Desde el punto de vista del clima, la madera es un material de construcción ideal. La producción de tablas consume mucho menos energía que la de acero y cemento. Además, si la madera forma parte de una casa, el dióxido de carbono que fijó el árbol durante su crecimiento se queda en el material. En el caso de Växjö, el material está en el entorno, lo que también reduce los gastos de transporte.

 

Emular hacia el ahorro

 

La gente sabe cómo hay que ahorrar energía, pero debe estar motivada para hacerlo. En las nuevas casas se están instalando medidores de consumo en cada apartamento, y no colectivos como es común en el país, para que cada familia regule su consumo con mayor seguridad.

 

Caminos para bicicletas existen desde hace decenios, pero hay cada vez más. También crecen en los techos los paneles solares. En uno de los liceos de la ciudad, los alumnos controlan la producción de paneles y estudian su construcción y funcionamiento como parte de las tareas escolares.

 

La gente está de acuerdo en que falta mucho por hacer, pero los resultados son positivos. El éxito de esta política de largo aliento, según los analistas, se basó en la unidad política para tomar la iniciativa y en la estrecha colaboración entre la universidad, el municipio y las empresas. A eso se suma la cercanía a la biomasa.

 

Por otra parte, hubo fe en que se podían reducir las emisiones en cantidades importantes, así hubiera que improvisar sobre la marcha. Si bien muchos habitantes opinan que se están haciendo las cosas bien, otros señalan que se utilizan demasiado los automóviles y hay poco estímulo para la producción orgánica. Dicen que si Växjö es “la ciudad más verde de Europa” el panorama tiene que ser terrible… Mientras tanto, la ciudad sigue acumulando premios por su esfuerzo para abandonar la dependencia de los combustibles fósiles.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 101 el 18 de junio de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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