Peripecias Nº 30 - 10 de enero de 2007

POLÍTICA

 

Venezuela

 

Chávez se radicaliza

 

Wilfredo Moreno

 

 

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Después de las elecciones del 3 de diciembre en Venezuela Chávez, se enfrentaba a la disyuntiva de moderarse o radicalizarse. No podía quedarse quieto después del envite de los partidos opositores, que durante mucho tiempo habían seguido una estrategia demasiado torpe para buscar su fortalecimiento y entendieron que el discurso antichavista servía para polarizar el país pero no era suficiente para sacar a Chávez del poder, por lo que optaron por una actitud inteligentemente conciliadora cuyos frutos se vieron al finalizar el conteo de los votos, en forma de un sorprendente cuarenta por ciento.

 

Por otra parte, la euforia de la militancia chavista fue muy notoria por haber obtenido un poco más del 60 por ciento de los votos. Ese optimismo no lo compartían en absoluto las cabezas que sostienen ese régimen, porque hasta entonces el principal recurso con que contaba el gobierno era la desorganización de los opositores y el discurso del candidato opositor Manuel Rosales al finalizar la contienda electoral permitía ver que las cosas estaban cambiando y que por fin en la Venezuela de Chávez ya existía una naciente fuerza opositora.

 

Chávez y sus asesores entendieron que había que adaptarse al nuevo escenario, en el que había poco margen para errores que serían fácilmente capitalizados por una oposición cada vez más organizada. La radicalización fue la elección y la primera medida adoptada es la creación de un partido único, que impedirá que cualquier grupo de la coalición de gobierno se alíe con la oposición en una futura contienda electoral. El régimen se rodearía de gente mucho más servil en ministerios y puestos de renombre, preferiblemente personas con poco pasado político, para evitar cualquier posible escenario de confrontación cuando comenzaran a tomar forma las medidas radicales, como por ejemplo la amenaza de cerrar medios de comunicación incómodos. Es que en el nuevo escenario la libre información es un arma letal contra el régimen, pues el 40 por ciento de apoyo a la oposición se incrementaría gracias al descontento que promoverían los medios de comunicación críticos.

 

Es de esperar que todas estas medidas sean apenas el abrebocas de lo que le espera al vecino país. El proyecto totalitario que Chávez concibe no parece tener reversa, y aunque no llegue a convencer a una gran porción de la población venezolana, la apuesta del régimen es que la radicalización sea suficiente para mantener a la sociedad aislada, de modo que no lleguen a formarse redes que pongan en peligro el socialismo del siglo XXI.

 

Sobre este último, su creador todavía no sabe exactamente de qué se trata.

 

Publicado en País Bizarro el 7 de enero de 2007. Reproducido  en el semanario Peripecias Nº 30 el 10 de enero 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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