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Gustavo Castro Soto es integrante de
Otros Mundos, AC en Chiapas (México).
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En 1982 México entró en la crisis del pago de la Deuda Externa, e inició el
modelo neoliberal del sistema capitalista con la aplicación de las Políticas de
Ajuste Estructural (PAE) condicionados por el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y el Banco Mundial (BM). Estos controlados por los países más ricos del
mundo y a su vez gobiernos que defienden los intereses de las grandes
corporaciones trasnacionales más poderosas.
Desde entonces los gobiernos neoliberales mexicanos han ido aplicando dichas
medidas que han abarcado cambios constitucionales, eliminación de subsidios y
aranceles a la importación, apertura de fronteras al mercado externo;
eliminación de cuotas de importación, de precios de garantía y de control de
precios; disminución de derechos laborales; privatizaciones de empresas y
servicios como fueron los bancos, fondos de retiro y pensiones, carreteras,
sector minero, petroquímica, generación de energía eléctrica, entre otros
rubros. Así, durante 24 años (1982-2006) la estructura del país se ha ido
modificando y debilitando paulatinamente al Estado Nación para dar paso del
modelo neoliberal hacia el modelo corporación-nación. En éste, las grandes
trasnacionales se preparan para el total control de la economía y los recursos
de la nación.
Al término del sexenio del presidente Vicente Fox (2000-2006) quedaron
pendientes en la agenda del ajuste las reformas fiscales que garanticen al
gobierno liquidez para cumplir con los compromisos de la deuda. También quedaron
pendientes las reformas para la “flexibilización laboral” con el objetivo de
hacer más competitiva la inversión privada extranjera, lo que no es otra cosa
que seguir eliminando los derechos humanos laborales y las condiciones de los
trabajadores. Un tercer elemento clave que quedó pendiente fue la reforma al
sector energético que apunte hacia la privatización del gas, el petróleo y la
energía eléctrica. Sin embargo, hay otros elementos que avanzaron pero que no se
han consolidado. Por un lado el gobierno federal ha logrado ir descentralizando
el papel del Estado y sus diversas dependencias y secretarías para pasar a las
entidades la responsabilidad de éstas abandonadas a sus propios medios o
eventualmente facilitar sus privatizaciones. La administración de Vicente Fox
avanzó en la consolidación de otras privatizaciones poniendo las bases para que
la energía, la educación, la salud, el agua, las tierras y las áreas naturales
protegidas pasen a manos privadas. En este sexenio avanzaron y consolidaron su
presencia las trasnacionales como Wal-Mart, Sams Club, Telmex, o las
automotrices Peugeot, Honda, Hyundai, Toyota, Monsanto, etc.
Otros indicadores que dejó la administración foxista fue el aumento de la
pobreza, del desempleo, de la inflación, la deuda externa y los miles de
migrantes huyendo de las consecuencias de estas políticas. Por si fuera poco,
los bancos ya en manos extranjeras, no satisfechos con capitalizarse con del
fraude bancario y el Fobaproa, o con las ganancias de la administración de los
fondos de retiro, les han eliminado millones de dólares por comisiones a las
remesas de los migrantes en un año cuyas transferencias rebasaron los 25 mil
millones de dólares, que equivalen a más de lo que aporta el Banco Mundial (BM)
para dizque combatir la pobreza, o lo que aportó la Inversión Extranjera Directa
(IED) dizque para ofrecer mayores empleos e incluso por las divisas petroleras.
En otras palabras, en la concentración de la riqueza juega un papel primordial
la necesidad de generar pobres.
El costo de este proceso fue alto. La imagen del Poder Ejecutivo ha quedado
desquebrajada por el papel vergonzoso del Presidente Vicente Fox en su política
interna y externa. El papel del Poder Legislativo ha generado decepción toda vez
que la cámara de Senadores y de Diputados es rehén de intereses partidistas,
inmediatistas y de las grandes corporaciones multinacionales aprobando leyes que
benefician y protegen sus inversiones. Se sigue observando el brincoteo de
políticos de un partido a otro tras las migajas del poder. El Poder Judicial es
repudiado no sólo por los altos sueldos de devengan los magistrados frente a la
pobreza del pueblo mexicano sino por el triste papel que han jugado en apoyo al
poder, a la impunidad de tantos crímenes y han dejado intocables a la cúpula
económica del país. Por su lado, el Poder Electoral, luego del fraude electoral
del 2 de julio, ha quedado sin credibilidad ante la sociedad y con mucho rechazo
y repudio. El Ejército mexicano sigue sin generar simpatía social y a la par, la
represión policíaca no cesó como tampoco los asesinatos de periodistas. En fin,
una fuerte decepción social en las instituciones del Estado.
El último año del sexenio del presidente Fox se tiñó de más sangre. El crimen
industrial de la mina en Pasta de Conchos dejó 65 muertos en la impunidad; la
represión a los trabajadores en paro de Lázaro Cárdenas; las masacres de
indígenas en Montes Azules, Chiapas; las violaciones a la libertad de expresión
y autonomía sindicales; la represión al pueblo de Atenco y contra el movimiento
popular de Oaxaca con un saldo de decenas de asesinados,cientos de encarcelados,
torturados, agresiones y violaciones sexuales. Ya hecho el trabajo, ex
mandatarios, ex funcionaros de alto nivel, independientemente de su filiación
política, se insertan en las grandes empresas trasnacionales e incluso bancos
privados.
En contraparte, en el primer sexenio del Partido de Acción Nacional (PAN)
crecieron y se fortalecieron muchos procesos sociales de oposición y
resistencia. Durante estos seis años (2000-2006) a nivel nacional de levantaron
redes que generaron movilización, rechazo y mayor consciencia política en torno
a los temas como la privatización del agua y de la energía eléctrica; las presas
hidroeléctricas y contra megaproyectos carreteros o aeropuertos; contra el Plan
Puebla Panamá (PPP) y el Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA); contra
el TLCAN y el TLC con la Unión Europea; o la Organización Mundial del Comercio (OMC);
contra las Instituciones Financieras Internacionales (IFI’s) especialmente el
Banco Mundial, Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario
Internacional (FMI). También se despertó y detonó la movilización y las redes en
torno al tema de los transgénicos, mujeres, el neoliberalismo, entre otros
aspectos que no vieron igual reacción social en otros sexenios.
Así, la sociedad despertó y aumentó su capacidad de movilización, respuesta y
conciencia sobre el proceso global del capitalismo que incluso forjó nuevas
alianzas con organizaciones mesoamericanas, sudamericanas, e incluso de Canadá,
Estados Unidos y Europa. Este contexto llevó a generar esperanza para unos,
espejismo para otros, de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) -de izquierda
para unos, de derecha para otros-, candidato por el Partido de la Revolución
Democrática (PRD), llegara al poder presidencial en un contexto de
insurrecciones electorales presidenciales, de izquierdas para unos y más de lo
mismo para otros. Sin embargo, los intentos del gobierno panista pero también de
Estados Unidos, las IFI’s, y las grandes corporaciones trasnacionales intentaron
por todos loe medios impedir que AMLO llegara al poder por la potencial amenaza
que representaría a sus intereses. Su popularidad en aumento se vio truncada
cuando el Subcomandante Marcos arremetió contra él manifestando que impedirá su
llegada a la silla presidencial. La oposición nacional contra el PAN se fracturó
antes de las elecciones y aun perdurará por todo el presente sexenio. En
términos generales dos posiciones que se autocalifican de “izquierda” dividen
los caminos del movimiento social del país. Uno desde los cimientos partidistas
y otro desde la insurrección armada que propugna ahora las vías pacíficas para
el cambio. Así, la sociedad civil nacional no sólo está dividida y rasgada
fuertemente entre los que apoyaron al candidato del PAN, Felipe Calderón, y los
que apoyaron a AMLO, sino que internamente la “izquierda” está fuertemente
dividida. Luego del fraude electoral, ambos personajes, AMLO y Marcos, carecen
hoy de una estrategia clara; muestran contradicciones en sus análisis,
propuestas y practicas políticas en la relación con los movimientos sociales del
país. Ambos se disputan hoy por hoy las bases sociales que les den consenso y se
aglutinen articuladamente en alguna propuesta.
Lineamientos de la estrategia de Felipe Calderón (Fecal)
La escalada de descontento social y político en los últimos cuatro sexenios se
acerca al clímax. El poder económico de las grandes trasnacionales observaron
que todavía hacía falta un sexenio más para garantizar las condiciones del
modelo corporación-nación en México, antes que la oposición electoral intente
detener el proceso de acumulación de capital. Quizás para el 2012 calculan como
imposible impedir con otro fraude que la “izquierda” llegue al poder
presidencial, a menos de un golpe militar. Ello implicaba garantizar un sexenio
más con la imposición de Fecal y acelerar la implementación de las políticas que
hacen falta para los intereses trasnacionales.
Para el poder económico trasnacional Fecal tiene la última oportunidad en los
siguientes seis años con el fin de implementar la tarea urgente de llegar a
término las últimas trincheras pendientes de la privatización: la salud, la
educación, el agua, la tierra, las áreas naturales protegidas, el gas, el
petróleo y la energía eléctrica. Asegurar la acumulación del capital y del
sistema bancario, poner las bases para la autonomía de Hacienda, garantizar el
flujo de divisas y de impuestos que le den liquidez y eliminar los derechos
humanos laborales.
En términos económicos Fecal no se plantea ningún cambio con relación al TLCAN y
se subordina a las políticas de Washington. Propone el plan 2030 que implican
lineamientos en la política económica a 25 años subordinado al camino trazado
por el BM y el FMI. No es gratis la incorporación de Agustín Carstens como
Secretario de Hacienda del gabinete de Fecal. Carstens, antes de asumir el cargo
de Subdirector Gerente del FMI (2003-2006), se desempeñó como Subsecretario de
Hacienda y Crédito Público de México. De 1999 a 2000 fue Director Ejecutivo del
FMI (representando a Costa Rica, El Salvador, España, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua y Venezuela). Se le asignó la organización de la Conferencia
Internacional de las Naciones Unidas sobre la Financiación para el Desarrollo,
que tuvo lugar en Monterrey y de varias reuniones del Grupo de los 20, además de
haber actuado como Gobernador Suplente por México en el BID y en el BM. Así,
Carstens garantizará un estricto control de las políticas del FMI y del BM sobre
México.
Al iniciar el 2007 ya se asoma la crisis y la inflación. Sin antes del TLCAN
México producía más del 90% de maíz que los mexicanos consumían, hoy puede
llegar al 50% lo que ha implicado una perdida de la soberanía alimentaria del
país al verse obligado a comprar a Estados Unidos el alimento básico de la
población mexicana, con presupuestos que rebasan a las de otras secretarías y
del desarrollo del campo. Esta es la tendencia en la mayoría de la producción
agropecuaria.
En enero del 2007 repentinamente el precio del maíz llega a venderse conaumento
hasta del más del 100% lo que provoca una escalada de inflación en la carne de
res, pollo y en el huevo. Estados Unidos empieza a destinar mucho maíz que daba
de comer a México a la producción de etanol como biocombustible. Sin embargo,
las cadenas de supermercados como Wall-Mart ofrecen el maíz a precios más bajos
lo que facilita la bancarrota de otros productores y distribuidores del
principal alimento de la población mexicana. Esta crisis del grano fortalece la
presión para abrir el mercado al maíz transgénico de los Estados Unidos con el
argumento de abastecer la demanda pero que a fin de cuentas agudizará la
dependencia alimentaria y enriquecerá a la trasnacional Monsanto. Con esta
crisis, al iniciar el 2007 se siguen observando otra escalada de precios como de
la leche, la gasolina y el gas mientras que el sueldo mínimo aumenta sólo un
peso (menos de un centavo de dólar). Se avizora así un panorama difícil para la
mayoría de la población cada vez más empobrecida en México. El gobierno como los
medios de comunicación oculta la relación de esta crisis con los Tratados de
Libre Comercio que México ha firmado así como las políticas de ajuste del BM y
del FMI.
Para el 2008 el calendario de la apertura comercial llegará al 100% de los
productos agropecuarios y con cero por ciento en las cuotas de importación
incluyendo el maíz y el frijol. Pero las condiciones para la consolidación del
modelo corporación-nación requieren de infraestructura necesaria. Por ello Fecal
reimpulsa el Plan Puebla-Panamá (PPP) que nunca murió, pese a que intelectuales
sugirieron su final al leer que el PPP era igual a maquiladoras que ahora se
fugan a China y otras regiones del mundo. Sin embargo, el PPP es más que eso.
Implica paso comercial, energía y recursos naturales como gas, petróleo,
biodiversidad, turismo, tierras, madera y agua. El PPP ha avanzado en estos años
y se expande hacia Sudamérica con la incorporación de Colombia. Las inversiones
en turismo, carreteras, puentes, aeropuertos, puertos marítimos, avanzan.
También se consolida a finales de diciembre de 2005 el Segundo Protocolo Marco
del Mercado Eléctrico Regional (MER). Energía, comunicaciones, tierra y agua son
los pilares de este modelo de desarrollo.
La tendencia es la consolidación de las grandes corporaciones en los sectores de
energía, automotriz, fármacos, minería, turismo, agua, servicios de salud y
educación, entre otros. Sin embargo, dichas corporaciones podrán entrar en
crisis en el movimiento de sus capitales, productos y servicios ante una
recesión de la economía de Estados Unidos, por lo que requiere que México
consolide y acelere otros tratados de libre comercio con países de América
Latina, Asia y Europa con el fin de mantener canales amplios de negocios. Estos
canales también están siendo disputados por los europeos y los asiáticos. Las
trasnacionales de energía, petróleo, gas, agua, bancos y otros servicios están
siendo ocupadas por lo pronto por empresas españolas, francesas, alemanas,
inglesas, japonesas u holandesas. Sin embargo, China está invadiendo el mercado
vía contrabando o hasta inversiones en energía.
Para México como para la economía mundial el precio del petróleo marcará la
pauta de muchas crisis. México calculó alto el precio de venta del petróleo para
el 2007 en 42.80 dólares por barril y ya inician descensos en el precio que, de
seguir así, implicarán recortes presupuestales severos que afectarán los
derechos humanos de la población mexicana. Sin embargo, la crisis podrá venir
desde otro punto de vista: la producción de oleaginosas que principalmente
concentra Estados Unidos como el maíz, la soja y la canola. Estas tenderán a
concentrarse en la producción de etanol como un biocombustible alterno al uso de
los hidrocarburos. Esto impactará en el abastecimiento de granos básicos toda
vez que los TLC están agudizando la dependencia alimentaria de América Latina
hacia los Estados Unidos. También acelerará la importación de maíz transgénico.
Por otro lado, pese a la nueva composición en el congreso estadounidense, al
parecer los demócratas no podrán detener la escalada de guerra en el Medio
Oriente. Muy probablemente antes del 2008 Bush acelere las inversiones en el
gasto militar aumentando el consumo de insumos para la guerra. Por lo pronto, a
inicios del 2007 anuncia más de 20 mil nuevos efectivos en Irak. Esta guerra de
Estados Unidos e Israel en Medio Oriente no se ha perdido sino que se ha ganado
ya que el objetivo era convulsionar la región y aumentar las ganancias de la
industria militar. Esto nos da otra pista para el análisis. Irán amenaza con
armas nucleares pero también desde el 2000 y Venezuela desde el 2002- con vender
petróleo en euros lo que obligaría a los países a deshacerse de los dólares.
China, India y otros países entrarían en esta dinámica y si se suma al petróleo
que vende Rusia a Europa implicaría el regreso de miles de millones de dólares
que circulan en el mundo a su tierra natal, generando una debacle de la economía
estadounidense. Pero Estados Unidos ya prepara el escenario del fin de la era de
los hidrocarburos y busca salidas con los biocombustibles cuya producción de
semillas transgénicas está monopolizando.
En términos políticos, Fecal se rodea de un gabinete presidencial marcado por el
desprestigio de funcionarios y ex gobernadores de su partido acusados de
violaciones a los derechos humanos. La “mano dura” se instala en las estructuras
del estado. Fecal cierra filas con gente incondicional de su partido al tiempo
en que procura el control de las radios y televisoras del país. Los miembros de
su partido rebasan los curules de sus opositores del PRI y el PRD con quienes
está dispuesto a dialogar sólo si apoyarán la agenda del PAN.
La crisis del estado se ha instalado en México. Fecal arranca su gobierno sin
consenso, con desprestigio, sin credibilidad y con más reacciones en contra, en
la medida en que se observa la aplicación de las políticas económicas. Pero de
igual manera los gobiernos priístas y perredistas. Los gobernadores priístas
como el gobernador de Puebla acusado de vínculos con la pornografía infantil o
el de Oaxaca que provocó la movilización más grande que hemos visto en los
últimos años, se aferran al poder pese al grito de la sociedad y el escándalo
generado. Pero también el gobernador perredista de Guerrero que impulsa el
proyecto hidroeléctrico La Parota que ya ha cobrado varios campesinos muertos.
Los principales partidos políticos han visto salir miembros de sus filas,
subirse a otro partido y cambiar de membresía sin principios ni remordimientos;
todos los partidos mayores tienen acusaciones de fraudes o estar involucrados en
actos violentos.
En términos policíacos y militares, Fecal fortalece el papel del ejército.
Aumentó el sueldo a los militares (mientras que a la población se lo aumentó en
un peso) para garantizar su incondicional al Poder Ejecutivo, en un momento
político tan convulsionado y con tanta falta de credibilidad de un gobierno que
se ha impuesto con muy pocos votos del padrón electoral, y con el repudio de
tantos millones de mexicanos. Ante la falta de consenso que ya genera el sistema
capitalista, su modelo neoliberal y la actual implementación del modelo
corporación-nación, las políticas económicas de Fecal serán impuestas por la
coerción. Sangre y dinero supondrán las acciones de gobierno, según planteó el
mismo presidente ilegítimo. Así, Fecal inicia su mandato con fuertes operativos
militares contra el narcotráfico con el peligro del agroquímico: arrasa con la
plaga y de una vez con todo. Cuando los operativos lleguen a los estados con
presencia de grupos guerrilleros así como de fuerte resistencia y movilización
social, se pretenderá acabar con ellas en el contexto de la criminalización del
descontento social. No sólo AMLO y Marcos con “La Otra Campaña” estarán en gira
por cada municipio del país, sino también el ejército mexicano.
Las condiciones que Fecal necesita son varias. Propone la independencia del
Ministerio Público Federal pero sin policía que cumpla los mandamientos
judiciales y establecer esquemas similares al de los alguaciles (marshall) de
Estados Unidos en el ámbito de la prevención y el de la Oficina Federal de
Investigaciones (FBI) para persecución. También propone la creación de
gendarmerías para pueblos con menos de 290 mil habitantes supervisados por el
Ejército. Por otro lado, con la asesoría de la Guardia Civil española, el FBI y
la policía francesa, Fecal pretende llevar a cabo reformas legales para crear un
“cuerpo federal de policía” bajo el mando de la Secretaría de Seguridad Pública
(SSP), con cinco grandes áreas comandados por igual numero de “comisarios”:
policía ciudadana, policía auxiliar del Ministerio Público, aduanas, migración e
inteligencia. Esta última tendrá coordinación con el Centro de Investigación y
Seguridad Nacional (Cisen), la sección segunda de la Secretaría de la Defensa
Nacional (Sedena) que se dedica a actividades de espionaje y organismos
internacionales como la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus
siglas en inglés), la FBI e Interpol. Por cierto, como una tendencia del
sexenio, el Cisen, que realiza los servicios de seguridad e inteligencia
nacionales, absorberá el 40% del presupuesto de la Secretaría de Gobernación (SG)
para 2007.
En términos sociales la crisis se antoja grave. La escalada de los precios de
los productos básicos y de otros servicios, y la crisis del campo y la migración
irán de la mano. Antes del TLCAN más del 50% del territorio nacional estaba en
manos de ejidos y tierras comunales, lo que implicaba que en manos de campesinos
e indígenas, fundamentalmente, se encontraba la riqueza de los recursos
naturales del país. Luego de 12 años, la política de privatización de la tierra
ha avanzado a pasos agigantados y la muerte del campo sigue expulsando pobres
hacia los Estados Unidos quien se apresura a levantar muros para contener la
pobreza que generan sus políticas. En el presente sexenio, entre el 2007 y en
2012 el sector educativo, de salud y energético se podrán colapsar
estrepitosamente. El gobierno va perdiendo fuentes propias de ingresos a no ser
por organizar mejor la transferencia de las remesas de migrantes o la deuda
externa. La población una vez incorporada al Seguro Popular de Salud se
pretenderá privatizar. Hoy ya está en crisis este engaño. Del mismo modo el
sector educativo cada vez con menos recursos. La deuda generada en la producción
de petróleo y energía eléctrica con el sistema Proyectos de Impacto Diferido en
el Registro del Gasto (Pidiregas) llegará a su crisis en este sexenio. Todo ello
impactará en el empleo, el hambre y la pobreza del país.
En términos de política externa, aunque se asoman intensions de renovar las
relaciones rotas con Cuba y Venezuela, difícil será una relación política
saludable por parte del presente gobierno aliado a los intereses de Estados
Unidos. Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia pueden dar algunos asomos
de impacto real de otras políticas económicas contrarias a la agenda de Fecal y
de Washington. Las nacionalizaciones de sectores energéticos, de comunicaciones,
entre otros que pudieran darse, son inmediatamente atacadas en los medios de
comunicación como el gran peligro para el desarrollo.
Los retos
El fascismo de la derecha que se recrudece no sólo en México sino a nivel global
es indicativo de la falta cada vez más de consenso sobre las políticas
neoliberales y las bases del modelo corporación-nación. Si bien la consciencia
política de muchos millones de mexicanos y mexicanas y la necesidad apremiante
de cambiar el rumbo del país han crecido, este descontento está dividido en
cuanto a las alianzas y las alternativas. Ciertamente hay más conciencia y
coincidencia en señalar que el sistema capitalista y la implementación de sus
distintos modelos son la causa de esta pobreza y de la actual concentración de
la riqueza. El enemigo principal. Sin embargo, esto no es nuevo, se ha dicho
desde hace muchos años la necesidad de generar otra forma de hacer política, de
las luchas anti-sistémicas desde los 90’s, de conformar redes o generar alianzas
desde los movimientos y organizaciones de base que es lo mismo que desde
“abajo”. El conflicto de la “izquierda” se basa en el análisis del diagnóstico y
momento actual que vive el sistema capitalista. Esto marca diversas estrategias
concientes e inconscientes sobre el actuar de los movimientos sociales y de la
vida política en general así como de las alternativas.
Para algunos el sistema capitalista tiene todavía una larga vida argumentando
que le quedan otras salidas para continuar con la acumulación del capital. Para
ellos hay tiempo de reformas, de incidencias, de elecciones, de lograr cambios y
alianzas, de frenar y virar el rumbo. Sin embargo, para otros el sistema
capitalista está en su etapa final y prevén 30 o 50 años más para su colapso,
por lo que ya no hay tiempo ni posibilidades de cambiar nada sino empezar a
cavar profundo las trincheras de lo que serán los cimientos de otro sistema. Sin
embargo, independientemente de que estemos de acuerdo o no con ellos, los grupos
guerrilleros en el país y las salidas armadas no sólo para transformar el país
sino como defensa de la elemental dignidad, están latentes. Los conflictos en
Oaxaca también alimentan las filas de quienes apostarán la vida con las armas y
que en este sexenio podrían emerger. La vía armada no es “cosa del pasado”,
evolución social superada, anacronismo en el hoy o reacción trasnochada. La
reacción armada siempre ha estado presente en las distintas etapas de la
historia cuando en los momentos clímax de la transformación social unos
pretenden cambiar y otros permanecer o consolidar los privilegios.
Pese a las diferencias en el diagnóstico sobre el sistema también hay problemas
inmediatos que se tienen que enfrentar y resolver. Nadie se escapa de esta
realidad y se reacciona contra el gobierno por los muertos que genera o los
presos que encarcela. Esta fuerza social tiene pues el reto de unir los
procesos. El pasado sexenio vio nacer y crecer diversos frentes, redes y
organizaciones. El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), el Frente
Amplio Progresista, la Convención Nacional Democrática, La Otra Campaña, el
Diálogo Nacional, entre otros esfuerzos nacionales anarquistas, comunistas o
simplemente anti-capitalistas tienen el reto de diseñar estrategias comunes y
respetar las diversidades sobre todo cuando cada uno de ellos está en proceso de
conformar su estrategia sexenal y de plazos más allá del periodo presidencial.
Del 2007 al 2012 serán años muy difíciles en términos económicos y políticos. De
cualquier manera pasaremos nuevamente por procesos electorales y hacia el 2012
con un panorama más agudizado que el 2006.
Larga o corta la vida que le queda al sistema capitalista, urge incorporar a la
lucha, a la movilización y a la resistencia social la búsqueda de alternativas
anti-sistémicas que den pistas de salidas hacia prácticas políticas, sociales,
económicas y medioambientales diferentes que no acaben con la humanidad ni con
el planeta. Lo anterior no significa que tenemos todo el tiempo para ello.
Lamentablemente, en la medida en que el proyecto del modelo corporación-nación
se impone, se ve hoy y en el horizonte de estos seis años una larga lucha y
confrontación con los gobiernos y las corporaciones que toman su papel. La
agenda de Fecal para estos años anuncian una resistencia social en torno
defender el patrimonio nacional, el petróleo, la tierra, la energía eléctrica,
el maíz, el agua, la salud, la educación y el empleo. No habrá maquiladoras si
no hay luz, si no hay agua, si no hay la pobre mano de obra hambrienta, si no
hay carreteras para mover la producción, si no hay tierras disponibles, si no
hay puertos para llevarse la mercancía a los nichos comerciales. Por ello, la
agenda social continental que ha dado sus frutos contra al ALCA, el PPP, los
transgénicos, o los TLCs se tendrá que fortalecer.
Publicado en CIEPAC (Centro de Investigaciones
Económicas y Políticas de Acción Comunitaria). Publicado por Peripecias en
base a un distribuido en la lista de correo-e de la campaña continental contral el ALCA. Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 31 el 17 de
enero 2007. Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos.
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