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A un año de gestión del presidente de la República, Evo Morales, dos analistas
hacen una evaluación en el campo político y también observaciones a los retos y
desafíos urgentes.
Para la analista política María Teresa Zegada es muy difícil hacer una
evaluación al año de gestión de Evo Morales porque es totalmente diferente a los
demás presidentes elegidos democráticamente. Está llevando adelante un proceso
de transformaciones importantes. Sin embargo, comenta la analista, se debe
diferenciar la gestión gubernamental en términos de eficiencia, donde hubo
muchos problemas porque cuando uno evalúa las políticas de gobierno no encuentra
resultados importantes. Por otra parte, cuando se analiza la gestión
gubernamental en relación con la sociedad civil se puede encontrar una mayor
apertura, una mayor participación. “Yo creo que los grandes problemas de Evo
Morales están en la gestión política y si la misma no es reconducida en el corto
plazo –por más esfuerzos que se hagan en transformar al país en términos
económicos y sociales– será una derrota muy grande”, dijo.
También en términos políticos, añadió Zegada, se puede percibir bastante
incoherencia en el equipo gubernamental, porque hay bastantes tendencias y
contradicciones y, por otra parte, hay una tendencia predominante de acaparar
las instituciones estatales y entrar a lógica de la imposición antes del respeto
a la institucionalidad antes que establecer acuerdos con los sectores
minoritarios o contrarios a las políticas del gobierno.
La lucha contra el Estado colonial
Por su parte, el analista político y sociólogo Esteban Ticona opina que para
hacer una evaluación en el aspecto político del año de gobierno de Morales se
debe remontar a la frase que se dijo antes: este proceso es una Revolución
Democrática y Cultural y en ese sentido hay que cuestionarse si es posible
hacerlo en el marco de la normalidad o de forma pacífica. “En este sentido, en
una sociedad boliviana, que presenta grandes rasgos colonialistas, realizar esta
revolución es muy difícil y es el punto donde más ha tenido problemas durante
este primer año de gestión gubernamental Evo Morales”, dijo.
Manifestó que en la pasada gestión se ha visto cómo los grupos de poder se han
ido rearticulando y reciclando pero no en partidos políticos –que dejaron de
representarlos hace mucho– sino en nuevos espacios como las prefecturas, comités
cívicos u otro tipo de organizaciones. “Es un tema de fondo que no permite
cristalizar los grandes ideales y planes del gobierno. Me parece que todos los
anhelos que tenía Evo Morales hoy son frenados y ahí radica el gran reto para el
gobierno ¿cómo se puede desconolizar en tiempos de paz a un Estado colonial?”,
cuestiona Ticona.
Parece que las cuestiones llamadas democráticas –explicó el analista político–
no le dan ciertas condiciones para cambios profundos. La actual democracia aún
es neoliberal y en este proceso es muy difícil avanzar más allá en el marco de
una revolución.
Los retos y desafíos
Ticona manifestó que los retos en el campo político para el gobierno son muy
complejos porque –citando como ejemplo el conflicto social en Cochabamba, donde
los movimientos sociales exigen la renuncia del Prefecto– en nuestro país
existen grandes rasgos de racismo que se pueden resolver a largo plazo. “Por
ejemplo, pienso en el problema de educación, porque toda la construcción racial
está realizada a partir de la educación. De la misma forma ocurre con otras
relaciones coloniales, de procesos excluyentes”, sostuvo el analista.
El sociólogo aclaró que los cambios no se van a resolver en el campo
democráticolegal, porque los grandes cambios en este país se han dado a partir
de otros contextos. “El 2003 ha sido doloroso para todos pero ayudó a los
cambios y como las vertientes conservadoras y coloniales no van a renunciar a
sus privilegios en este espacio democrático. Esto lo veo haciendo una lectura de
los últimos cinco años”, explicó.
Finalmente, Zegada –que radica en Cochabamba– sostuvo que el mayor desafío para
el gobierno es buscar los cambios trazados en el marco de la democracia, pues el
Presidente no debe olvidar que en diciembre del 2005 ha conseguido el poder
mediante un mecanismo electoral democrático. “Por otra parte, creo que hay una
necesidad de reconocimiento a los sectores oposición que están radicados en
regiones o instituciones antes que en la oposición política. El gobierno debe
reorientar esta visión de la gestión política, o sea, dejar de lado las ideas de
la imposición, el autoritarismo, la presión o la movilización como mecanismos de
sustento gubernamental y más bien asentarse en la necesidad de una concertación
y diálogo con los diferentes sectores”, concluyó la analista.
Publicado en el diario
La Epoca de Bolivia en enero de 2007. Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 33 el 31 de
enero 2007. Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos.
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