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La fuerza
del neoliberalismo
Aunque en retroceso en el
mundo, el enfoque neoliberal mantiene en Chile y al interior de la Concertación
una innegable influencia. No se trata por cierto de poner en tela de juicio la
necesidad del rigor económico y la importancia de mantener equilibrios
macroeconómicos sólidos. Eso esta completamente fuera de duda. El país tiene
activos reconocidos en este campo y ha rendido satisfactoriamente múltiples
exámenes. Lo propio del neoliberalismo es otra cosa: la primacía de una
racionalidad puramente tecnocrática, que desconfía profundamente de lo público,
que cree incluso en las soluciones únicas cuyos grandes protagonistas son el
mercado y los actores privados. En este enfoque, la satisfacción de las
necesidades de las personas es un resultado ex-post y no el punto de partida de
las políticas públicas.
Esta es la concepción que
mostró todas sus limitaciones en el caso del Transantiago.
Mientras esta lógica siga
predominando, será imposible cumplir el ambicioso programa de gobierno de
Michelle Bachelet; introducir rectificaciones al actual modelo de desarrollo,
enfrentar las desigualdades y avanzar en la construcción de un sistema integral
de protección social como el que ha propuesto la Presidenta. El escenario que de
esta forma se dibuja es uno en el cual predominan las inercias, se mantienen o
incluso se agravan las desigualdades y la acción política democrática,
desprovista de sustancia, continúa su camino de deslegitimización,
distanciamiento y descrédito ciudadano. Es un escenario gris, lejos de las
catástrofes que anuncian e incluso muchos desean en la oposición, en el cual se
habrá, sin embargo, despreciado la enorme oportunidad histórica que la mayoría
de los chilenos visualizó al elegir a Michelle Bachelet Presidenta de Chile.
Lo acontecido en el 2006 es
en este plano revelador. Difícilmente el país conocerá otro año tan favorable en
cuanto a condiciones internacionales y términos del intercambio. En vez de abrir
paso a una política audaz e inteligente de inversión productiva en capital
físico y capacidades humanas de los cuantiosos excedentes, se privilegió un
enfoque conservador que condujo a una cuantiosa acumulación de recursos más allá
de lo necesario para enfrentar prudentemente los vaivenes del ciclo económico y
del precio del cobre, postergando una vez más la resolución de enormes carencias
sociales y productivas.
En efecto, el gobierno
generó un superávit global de US$ 11.285 millones equivalente a 7,9% del PIB. No
hay registros que indiquen que algún gobierno haya tenido alguna vez un
superávit semejante. Debe recordarse, además, que el superávit en 2005 ya fue de
US$ 5.402 millones, equivalentes a un 4,8% del PIB. Esto ha llevado al Gobierno
a disminuir sus deudas en unos US$ 1.350 millones y a crear reservas financieras
que alcanzan cerca de US$ 18.000 millones, después de distribuir del orden de
US$ 600 millones al Banco Central para recapitalizarlo, hacer aportes al Fondo
de Reserva de Pensiones por US$ 605 millones, y amortizar bonos de
reconocimiento por US$ 984 millones.
Sin embargo, el notable
aumento de los ingresos se debe única y exclusivamente a factores ajenos a la
actividad productiva nacional. El aumento de la recaudación tributaria se debe
fundamentalmente al inusitado precio del cobre y el gran salto de las
importaciones, principalmente de bienes de consumo. Es así como el ingreso
fiscal proveniente de la minería, principalmente del cobre, aumentó en 3,7
puntos del PIB, mientras la recaudación tributaria no minera cayó en casi 2
puntos del PIB, de los cuales el IVA explica 0,6 puntos porcentuales.
El resultado final del 2006
fue un magro crecimiento del 4%, claramente mediocre en comparación con los
estándares internacionales e incluso latinoamericanos, mientras continuaron
acumulándose los graves problemas de calidad de la educación, la salud, la
vivienda, protección del ambiente, desfinanciamiento municipal, precariedad
laboral, incluso en la administración pública, y falta de una política más
agresiva hacia la pequeña y mediana empresa.
La gran reforma comprometida
por este gobierno es la relativa al sistema previsional. Ella ocupa un lugar
estelar en la agenda de Protección Social. El proyecto propuesto a consideración
del Parlamento introduce como gran novedad la construcción de un pilar
solidario, elemento central de un sistema de seguridad social avanzado de
caracter mixto. Sin embargo, el proyecto establece una tal gradualidad que se
prolonga hasta el 2017 en la puesta en práctica del pilar solidario, es decir
siete años después de haber terminado el gobierno actual. La reforma pierde así
una parte importante de su impacto social y resulta por debajo de las
posibilidades del país. Todo esto en virtud de consideraciones fiscales sin
fundamento, en un país en donde existe la enorme acumulación de excedentes
descrita. Los desembolsos presupuestarios a titulo de la previsión tenderán a
disminuir fuertemente en el mediano plazo. Y mientras tanto, se insiste en
mantener una regla de superávit fiscal de un 1% que a todas luces ha perdido su
fundamento inicial.
Los
problemas de la conducción política
El Ministerio de Hacienda no
solo establece un marco presupuestario al resto de las instituciones, lo que es
evidentemente imprescindible, sino que interviene prácticamente en todas las
definiciones sustantivas. En no pocos casos, la opinión de un sectorialista de
Presupuesto ha primado respecto de la opinión de un Ministro.
El gran poder que radica en
Hacienda y Presupuesto no siempre es sinónimo de eficiencia. Así como programas
innovadores que pueden ser generadores de un gran valor agregado pueden esperar
años antes de ser considerados, una vez que un determinado programa entra al
sistema tiene una gran posibilidad de mantenerse indefinidamente
independientemente de su desempeño. La aversión al riesgo no es un mal del cual
estén exentas las autoridades económicas.
Las opiniones que emanan de
estos ámbitos adquieren una gravitación inusitada. Desde su perspectiva, mucho
más importante que la cohesión social de un país es su nivel de acumulación de
reservas fiscales, más importante que la inversión productiva es la mantención
de fondos en el exterior, que a su vez pueden dar lugar a operaciones
financieras altamente rentables para los bancos e instituciones financieras en
los que estos analistas se desempeñan.
Este es muy someramente descrito el mecanismo a través del cual el Ministerio de
Hacienda se ha transformado en una suerte de poder dentro del poder que termina
marcando con su impronta la mayoría de las iniciativas gubernamentales. Esta
tendencia, digámoslo con claridad, se refiere más a la lógica de un modelo que a
la persona de un ministro.
La política económica debe
estar al servicio de la agenda gubernamental y no a la inversa. Esto no ocurre
necesariamente así en nuestro país. Recién parecemos advertir que padecemos de
un cierto subdesarrollo político, con déficit de funcionamiento y efectividad de
importantes instituciones políticas. Por otra parte, todavía no tomamos
conciencia de la precaria calidad de nuestra democracia.
La razón de fondo dice
relación con el tremendo desequilibrio social que se ha producido en Chile y
fruto del cual son las enormes injusticias y desigualdades. De alguna manera, el
sobredimensionamiento del papel de Hacienda es expresivo de la enorme influencia
alcanzada por el mundo empresarial.
Que los empresarios hagan
grandes negocios y acumulen riquezas es propio de la economía de mercado y la
globalización. Nada podría ser más poco realista que limitarse a establecer una
condena ética al respecto. Pero una cosa es que sean ricos y otra bien distinta
es que se transformen en todopoderosos. Es incluso comprensible que en un país
como Chile, que debió enfrentar precozmente profundas reformas económicas que
obligaron a una intensa competencia, el empresariado sienta que es un
protagonista fundamental del proceso de desarrollo. Pero le corresponde a la
sociedad, a la política, al gobierno, al Parlamento, recordarle permanentemente
que no es el único actor de la vida colectiva, que sus intereses deben ser
puestos en concordancia con los de otros, que junto a la utilidad privada existe
también la rentabilidad social, que los países que aseguran dinamismo en el
largo plazo son aquellos capaces de generar grados crecientes de integración y
cohesión social. Este proceso de compatibilización de intereses es el que
requiere de importantes definiciones. La puesta en práctica de una agenda de
Protección Social apunta en la dirección correcta.
Decisiones importantes que
se han adoptado recientemente siembran, sin embargo, dudas respecto de la
consistencia de la política económica con las grandes prioridades de la agenda
gubernamental.
El privilegio acordado a la
acumulación financiera de excedentes invertidos en el exterior con bajas tasas
de retorno, la mantención de una regla fiscal que ha perdido todo fundamento y
que prácticamente ningún economista defiende, la excesiva postergación en el
tiempo de los beneficios asociados a la Pensión Básica Solidaria y al Aporte
Solidario en el proyecto de reforma previsional, la terminante negativa a la
participación del Banco del Estado en un negocio previsional ampliamente
dominado por un oligopolio que ha eliminado la competencia y la generosa
franquicia tributaria que principalmente para las grandes empresas representa el
proyecto sobre depreciación acelerada, dan cuenta de un cierto patrón de
compartimiento, de una determinada política, que fundamenta estas aprensiones
sobre la falta de congruencia de la política gubernamental entre los dichos y
los hechos.
Una solución progresiva de
la disyuntiva planteada requiere de rectificaciones y decisiones presidenciales
trascendentes.
Secciones de un documento político presentado en
mayo de 2007 por más de una veintena de legisladores e integrantes de la
Concertación por la Democracia, analizando la marcha del gobierno de M.
Bachelet. Las firmas incluyen a legisladores de la Democracia Cristina,
Partido Sociliasta, y PPD. La versión completa del documento está disponible
en nuestro sitio DemocraciaSur.
Reproducido en el semanario Peripecias Nº 48 el
16 de mayo de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |