|
 |
|
|
Más información sobre las elecciones en Guatemala en el
Mirador Electoral
¿Desea comentar
este texto? Si es así complete el formulario de comentarios -
seguir
...
|
|
|
|
 |
|
|
|
El ambiente previo a los
comicios generales de Guatemala de este 9 de septiembre recuerda mucho las
elecciones presidenciales colombianas de 1990. Para el pasado 14 de agosto, hace
un par de semanas, Mirador Electoral, una coalición de varias organizaciones que
vigilan el proceso, informaba de la muerte violenta de 38 políticos de casi
todos los partidos políticos. Guatemala no es ajena a este tenso ambiente. Hace
cuatro años se registraron 29 muertes violentas relacionadas con los comicios.
Pero el presidente Óscar Berger, quien llegó al poder en 2003 de mano de las
élites agrícolas y bancarias, niega la escalada de violencia a pesar del
asesinato del alcalde de Santa Ana Hiusta, Werner Velásquez, quien a pesar de
militar en la oposición, apoyaba en los comicios al candidato oficialista que
aspiraba a sucederlo.
En las encuestas, el
centroizquierdista Álvaro Colom, de la Unidad Nacional por la Esperanza (UNE,
partido que ha puesto la mayoría de las víctimas), lidera las preferencias del
electorado, seguido del derechista general retirado Otto Pérez Molina, del
Partido Patriota (PP), y del oficialista Alejandro Giammatei, de la
centroderechista Gran Alianza Nacional (GANA). La premio Nobel de Paz y líder
indígena Rigoberta Menchú, que nunca tuvo opción, ha perdido simpatizantes, a
pesar de que el 40% de la población guatemalteca es de etnia maya, la cual no se
siente representada por el programa de Menchú, acusada también de vínculos
pasados con los guerrilleros marxistas. Colom, por su parte, busca reivindicarse
de la derrota hace cuatro años a manos de Berger. Ninguno de los candidatos
alcanzaría la mayoría absoluta, por lo cual los dos primeros (probablemente
Colom y Pérez) irían a segunda vuelta el 4 de noviembre.
Luego de 11 años de "paz",
tras el prolongado conflicto de 36 años entre guerrilleros marxistas y gobiernos
militares patrocinados por EUA y que cobró la vida de 200.000 civiles, muchos de
ellos aborígenes, Guatemala sigue sumida en la pobreza, la inseguridad y la
impunidad. Berger ha sido incapaz de lidiar con las pandillas y la delincuencia
común, y quizás tampoco va a lograr que la refinería mesoamericana (proyecto del
que Colombia forma parte) se quede en su país. Esta semana, una hambruna en un
área del oriente del país denunciada en los medios fue desestimada por Berger.
Tras la escalada de violencia, buena parte de los candidatos han hecho de la
seguridad el eje de sus campañas y optado por contratar escoltas personales.
Algunos delegados del Tribunal Superior Electoral han recibido amenazas en el
interior del país.
Asimismo, casi 6 millones de
guatemaltecos están habilitados para elegir 158 diputados del congreso
unicameral. La campaña, además del baño de sangre, ha estado salpicada de
escándalos y de ‘campañas negras’ entre los partidos. El Periódico ha denunciado
a seis candidatos a alcaldes de la UNE, acusados de diversos delitos, mientras
que a la izquierdista Alianza Nueva Nación, cuyo candidato presidencial es el ex
comandante guerrillero Pablo Monsanto, le enrostran presuntas irregularidades de
algunos de sus candidatos. Incluso se especula que uno de los motivos de la
violencia hacia los políticos es precisamente el que la mayoría de los partidos
se ha cuidado de aceptar candidatos con probables antecedentes. La corrupción,
la delincuencia y el narcotráfico infiltraron hace rato la política de
Guatemala. Mirador Electoral informó el fin de semana que los principales
partidos ya rebasaron el tope de gastos establecidos por ley (1 dólar por cada
ciudadano habilitado para sufragar), principalmente en publicidad política.
Efraín Ríos Montt, ex
dictador y actual secretario del ultraderechista Frente Republicano Guatemalteco
(FRG), desestima las encuestas y cree que su partido va a dominar el
Legislativo, esperando que "esta vez no haya fraude". Ríos Montt, acusado de
genocidio durante su mandato (1982-1983) y tercer lugar en las elecciones de
2003, no pudo presentarse esta vez por decisión judicial. El candidato
presidencial del FRG, Luis Rabbé, aparece por debajo de Menchú en los sondeos.
De ser elegido diputado, Ríos Montt obtendría inmunidad parlamentaria y no
podría ser procesado, a pesar de los requerimientos de jueces españoles y de la
solicitud de algunos congresistas estadounidenses. El FRG protagonizó el 24 de
julio de 2003 el llamado jueves negro, cuando el ex dictador convocó a sus
simpatizantes a tomarse las calles en señal de protesta por la decisión de la
Corte Suprema de suspender su candidatura presidencial. Como consecuencia de los
disturbios, un periodista televisivo murió de un ataque al corazón cuando
trataba de escapar de la turba ultraderechista (y entonces oficialista, pues
gobernaba el corrupto y veleidoso Alfonso Portillo, quien huyó a México después
de su mandato), después de salvar a un colega de un medio escrito.
De ganar Colom, a pesar de
su extracción socialdemócrata, es probable que continúe con las políticas
económicas conservadoras de la administración Berger, condicionadas por el Fondo
Monetario Internacional. Quienquiera que sea el ganador, sentirá la presión de
acabar con el problema de orden público, bien sea con la mano dura propuesta por
Pérez (¿seguridad democrática a la guatemalteca?) o la aproximación más
"cercana" al Estado de Derecho de Cólom, quien no obstante se proclama admirador
de Álvaro Uribe. Y sea cual sea el resultado, el próximo presidente, así como el
legislativo y la rama judicial, tienen mucho trabajo por hacer. A pesar de las
diferencias con nuestra apasionada patria, Guatemala parece ser la muestra de
que, a pesar de haber logrado acabar con las guerrillas, no puede haber paz sin
atacar las ulteriores causas de los problemas sociales del país.
Publicado en la revista blog
Equinoxio el 27 de agosto de
2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
63 el 29 de agosto de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |