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T. Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.
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Más que un triunfo de la izquierda, la victoria por amplio margen del ex obispo
católico, Fernando Lugo, virtual presidente de Paraguay, es una derrota al
neoliberalismo. El clérigo de una pequeña y humilde localidad, San Pedro, y cuyo
compromiso es "con los más pobres", al ganar las elecciones presidenciales de
este domingo, acabó con 61 años de hegemonía del Partido Colorado, incluida la
bárbara dictadura de 7 lustros de Alfredo Stroessner. Con el triunfo de Lugo,
todos los gobiernos de los países que integran el MERCOSUR, Mercado Común del
Sur, serán de izquierda, contrapeso del neoliberalismo en Latinoamérica.
El Tribunal Superior Electoral, confirmó que Lugo, un obispo suspendido por el
Vaticano, ad divinis, por su decisión de participar en política pública y
abanderado de Alianza Patriótica para el Cambio, APC, que formaron toda una gama
de pequeños partidos y organizaciones sociales, ganó las elecciones cuando menos
con un margen de 10 puntos de su más cercana competidora Blanca Ovelar del
Partido Colorado.
Este domingo, al cierre de las casillas y cuando se llevaban escrutado el 50 por
ciento de las mesas, Ovelar, ex ministra de Educación, reconoció su derrota al
expresar que "estamos aquí para entender que así como están avanzando las
proyecciones, el resultado es irreversible y reconocemos el triunfo de Fernando
Lugo".
En la sede central del partido gobernante en la ciudad-capital, Asunción, la
primera mujer en postularse a la presidencia en la historia del país, agregó,
con toda dignidad ante la derrota: "Hemos dicho que íbamos a respetar los
resultados de la elecciones porque somos demócratas", es el momento de reconocer
el triunfo de Fernando Lugo.
La victoria de Lugo, arroja otro dato sustancial para la historia, al tomar
posesión, la totalidad de países que integran en forma plena o asociada el
Mercado Común del Sur, MERCOSUR, pasarían a tener gobiernos de izquierda:
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más los países asociados, Chile y
Bolivia, así como Venezuela, en proceso de ingreso.
La victoria de Lugo acabó, puso fin a 61 años consecutivos de gobiernos del
Partido Colorado, que incluyen los 35 de dictadura de Alfredo Stroessner, quien
gobernó el Paraguay en forma absolutista de 1954 a 1989, y más que esto,
representa la esperanza de acabar con la pobreza ancestral provocada por una
hegemonía de la plutocracia, basada principalmente en la explotación, la
corrupción y la injusticia.
El pueblo paraguayo, el más empobrecido de la región, en su mayoría -casi 3
millones concurrieron a los centros de votación-, celebró con fuegos
artificiales y bocinas de autos el triunfo de Lugo, apenas se dieron a conocer
las primeras encuestas a boca de urna, que desde un principio le favorecieron.
Fue tal el entusiasmo por emitir el voto, seguramente porque era la oportunidad
de acabar con la hegemonía partidista y de familias, la segunda más larga de la
historia en el mundo –el PRI de México duró 70 años–, que desde temprano los
paraguayos colmaron los centros de votación a pesar de las dificultades de
movilización ya que las lluvias de los días previos dejaron en estado calamitoso
los caminos vecinales no asfaltados. A pie, montados en maquinarias agrícolas,
en carros tirados por caballos, motos o bicicletas, la población de zonas
suburbanas y rurales se traslado hasta los centros de voto, reportaron las
agencias noticias internacionales.
La jefa de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos
(OEA), María Emma Mejía, ex canciller colombiana, declaró que las elecciones se
desarrollaron en calma y con denuncias aisladas de irregularidades, al
“felicitar a los paraguayos por la lección de civismo que dictaron". En la misma
tesitura se manifestó el ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, quien
encabeza otro grupo de observadores, de la Fundación Internacional para Sistemas
Electorales. IFES, por sus siglas en inglés, y calificó como una "una gran
fiesta democrática" las elecciones.
En lo general, Latinoamérica, y en lo particular Paraguay están de plácemes
puesto que al ganar las elecciones presidenciales el ex obispo católico,
Fernando Lugo, más que un triunfo a la izquierda, representa una derrota más al
neoliberalismo.
Publicado en
ALAI (Agencia Latino Americana de Información) el 22 de abril de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
93 el 23 de abril de 2008. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos. |