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Discurso de Fernando Lugo donde presenta las área prioritarias previstas en el
plan de Gobierno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC).

1. Mensaje sobre la visión y compromiso de la APC con la gente
La APC es un proyecto abierto a todas las fuerzas democráticas del país sin
privilegiados ni excluidos que se compromete a realizar las grandes
transformaciones necesarias para que el Paraguay supere las limitaciones que hoy
impiden su desarrollo, que le convierta en un Estado Social de Derecho que
asegure a sus habitantes la libertad, la justicia social, la estabilidad y el
desarrollo económico, el equilibrio ecológico y el respeto de sus vidas e
intereses.
El programa de gobierno, elaborado colectivamente, es la expresión de lo que
razonablemente podemos realizar en cinco años de gobierno. Como corresponde a un
documento de esta naturaleza plantea fundamentalmente los problemas a ser
enfrentados, los grandes lineamientos de la futura acción gubernativa, poniendo
énfasis y mayor detalle en aquellas cuestiones cuya trascendencia exige especial
atención.
Estas áreas de priorización programática son resultados de una tarea pluralista,
y de contribuciones desinteresadas en la que la dirigencia política ha recibido
la colaboración de técnicos, especialistas en diversas ramas del quehacer
nacional y distintos sectores de nuestra sociedad, empresarios, artistas,
jóvenes, mujeres, sindicatos, campesinos y organizaciones no gubernamentales.
Asimismo recogen las inquietudes de las consultas departamentales y distritales,
mediante reuniones de diversa naturaleza de las cuales hemos participado.
Asumimos el compromiso de cumplirlos una vez que el voto popular nos permita
iniciar la gran tarea de cambiar el estilo de gestión gubernativa y de
convivencia política en el Paraguay así como de impulsar un nuevo modelo de
desarrollo.
Ese desafío involucra a todos y no se agota en los comicios. Se irá realizando
día a día, cuando cada paraguayo y paraguaya asuma ser parte de esta gran tarea,
bajo la orientación de un gobierno patriota y honesto, que anteponga en sus
decisiones los intereses nacionales a los de cualquier otra naturaleza.
Para derrotar el atraso se requiere en primer lugar desplazar del poder a sus
responsables, cómplices y encubridores, ya que de lo contrario solo cabe la
regresión política y la incertidumbre económica. Es evidente que los herederos
de la dictadura hoy están eligiendo proyectos y personas cada vez peores.
Si el Paraguay quiere darse la posibilidad de superar el pasado, de emprender la
solución de sus problemas, debe elegir a personas comprometidas con la
construcción de una sociedad más justa, una economía más competitiva y
equitativa, y un gobierno más eficiente y transparente para mejorar las
condiciones de vida de todos los paraguayos/as.
La alternancia ha dejado de ser una cuestión puramente moral o puramente
política. Hoy la alternativa es la alternancia o el retroceso: y la alternancia
es posible y es el camino seguro para la realización de los genuinos cambios que
la República hoy reclama. Los ciudadanos están dejando de ser mercancía
electoral; los electores quieren recuperar el Estado para la ciudadanía y la
gente busca una economía sólida e incluyente para mejorar sus condiciones de
vida y un gobierno que defienda los intereses de la Nación.
El dilema no es hoy entre mercado y Estado; tampoco entre sector privado y
sectores pobres, ni entre colorados, liberales, partidos y movimientos. El
dilema real hoy pasa por el "poder para servir y el servirse del poder"
pisoteando las normas jurídicas de la Nación. El dilema es entre la
discrecionalidad y la arbitrariedad y el Estado Social de Derecho como consagra
nuestra Carta Magna.
La pluralidad ideológica es saludable porque permite la unidad en la diversidad
basada en los grandes objetivos nacionales. La amenaza a la gobernabilidad tiene
origen en las violaciones de la ley y de los derechos de la persona.
¿Qué piensa la gente del gobierno, de la economía y de los derechos ciudadanos?
2. Problemas u obstáculos para el desarrollo
En nuestras visitas a lo largo y ancho del país nos dicen lo siguiente:
Gobierno/Estado
El gobierno no funciona como un medio para mejor la calidad de vida de nuestros
compatriotas. Es una máquina que genera nuevos ricos y una fábrica que produce
ciudadanos de segunda clase, de hecho que impide el desarrollo económico y la
vigencia real de la democracia.
El gobierno no se ocupa de apoyar con políticas públicas proactivas para la
producción y la creación de empleo que evite el éxodo de paraguayos al exterior
o a poblar los barrios marginales de las ciudades del país.
El Estado ha perdido su capacidad de garantizar la seguridad de las personas y
de los patrimonios bienhabidos y ha sido incapaz de liderar la construcción de
un consenso para impulsar un nuevo modelo de desarrollo donde todos puedan
crecer y vivir mejor.
El gobierno, hasta ahora, no ha implementado una política social para ir
superando la pobreza y las desigualdades sino que se ha dedicado a entregar
dádivas y denigrar a la gente.
El Estado no trabaja con la sociedad civil y el sector privado para defender los
intereses nacionales en el campo energético, comercial, económico y social.
En esta circunstancia, el Estado no cumple con sus funciones para generar las
condiciones apropiadas para una economía pujante donde todos logren beneficios.
Hoy nos enfrentamos:
Economía
Con una economía que crece coyunturalmente pero sólo en beneficio de algunos
sectores, razón por la que se genera desempleo, ocupación disfrazada, pobreza,
marginalidad, mendicidad y migración.
La economía esta centrada sobre algunos productos expuestos a la volatilidad de
los cambios externos, por su poca diversificación, bajo nivel de valor agregado
y poca diversificación de mercado.
El crecimiento económico actual no puede ser sostenido, sustentable ni
equitativo por estar basado en pocos productos primarios, degrada el medio
ambiente y margina a un sector grande de compatriotas.
Los cambios externos (precios y clima) y los vaivenes internos por
modificaciones de reglas de juego y favoritismos, no contribuyen a crear una
base sólida para el crecimiento económico y la equidad social.
¿Qué lecciones nos han dejado la dictadura y la transición a la democracia como
ciudadanía?
Honrar la deuda social y ciudadana
La dictadura aplastó a la ciudadanía y negó la vigencia de los derechos humanos.
La transición ha defraudado el sueño de las grandes mayorías de acceder a
recursos para mejorar la calidad de vida.
El proceso democrático necesita dar pasos firmes para mejorar la representación
y aplicar el premio o castigo a la gestión y a los resultados en la votación
electoral.
El sector privado y los sectores sociales bajo el liderazgo del gobierno están
obligados a mejorar las condiciones de vida de los pobres para garantizar la
estabilidad social.
Los cargos públicos no son de los partidos políticos sino de los funcionarios
honestos y capaces que no necesitan de padrinos y mandamaces.
Frente a estos obstáculos para el postergado desarrollo económico del Paraguay,
el Programa de la APC se propone los siguientes objetivos estratégicos:
3. Objetivos estratégicos
Construir un Estado a partir de los intereses de los ciudadanos, más allá de los
límites partidarios y de los grupos de poder económico, capaz de privilegiar el
bien común, la transparencia, la eficiencia y la equidad de las políticas
públicas y cuyos gobernantes rindan cuenta de su gestión a la ciudadanía para
acabar la corrupción, la impunidad, la ineficiencia y las grandes inequidades
sociales.
Impulsar el desarrollo económico con la participación de la sociedad civil, el
Estado y el sector privado para mejorar las condiciones de vida, el medio
ambiente, el clima de inversión y ahorro, la competitividad y el crecimiento
económico con generación de empleo.
Defender los intereses nacionales y los derechos fundamentales de todos los
paraguayos para acabar con las oprobiosas discriminaciones y privilegios. Para
cumplir con estos objetivos estratégicos, hemos priorizados las siguientes áreas
programáticas.
4. Áreas de priorización programática
4.1 Estado promotor del desarrollo, de la seguridad y la estabilidad económica y
social
Los paraguayos hemos aprendido la lección de que no basta derrocar la dictadura
para lograr el desarrollo económico. Pocos invierten en un país donde se
privilegia el tráfico de influencias, se violan las leyes y no existe
credibilidad en las instituciones. Necesitamos de un Estado que garantice el
cumplimiento de las reglas e imparta castigo ejemplar a los transgresores de la
ley.
El Estado será el promotor del desarrollo en forma conjunta con el sector
privado y la participación de la ciudadanía para promover las actividades
productivas genuinas sin sacrificar los recursos naturales, sin degradar la
naturaleza y precarizar las condiciones laborales. La economía paraguaya debe
crecer en forma sostenida sin expulsar su fuerza laboral hacia el empleo
precario, la criminalidad o la emigración. La revolución tecnológica, la
inversión en infraestructura y en recursos humanos han transformado otras
economías a corto tiempo, mientras el Paraguay sigue siendo una de las economías
con menor productividad, mayor desigualdad en la distribución del ingreso y
mayor nivel de pobreza en la región.
Otra deuda pendiente de la democracia paraguaya es la inseguridad ciudadana,
este flagelo preocupante que se cierne sobre las familias y las instituciones.
Vamos a combatirla con entereza atacando sus causas: la corrupción, la impunidad
y la debilidad institucional.
La estabilidad macroeconómica constituye un logro importante en América Latina.
El continente que ha aprendido de las políticas erradas que han llevado a altas
tasas de inflación y de déficit fiscal. La estabilidad ha dejado de tener
colores e ideologías.
La pobreza y la desigualdad representan pérdidas económicas por la sub
utilización de recursos y al mismo tiempo constituye un caldo de cultivo que
puede generar una inestabilidad social tan peligrosa como la inestabilidad
política y económica.
4.2 Crecimiento económico sustentable con equidad social y generación de empleo
Estamos comprometidos a impulsar un crecimiento económico sustentable sin
destruir el medio ambiente, aumentando la productividad de nuestra economía, y
donde prime el interés de la generación de empleo y la mejor distribución de
ingresos y oportunidades para nuestros conciudadanos.
Para esta tarea, apostamos a la iniciativa privada y al mercado como generador
de demanda de mano de obra y asignador de recursos con la activa participación
del Estado, como garantía de la distribución equitativa del ingreso,
preservación del medio ambiente y el derecho de los débiles.
Apostamos a la promoción de las micro, pequeñas y medianas empresas tanto urbana
como rural, mediante políticas sectoriales proactivas, tales como asistencia
tecnológica, financiera y creación de canales de comercialización. Asimismo
alentaremos a las empresas innovadoras y a las empresas asociativas y
cooperativas.
4.3 Vigencia y expansión de los derechos sociales
Estamos comprometidos a ampliar el sistema de educación y de mejorar la calidad
de la enseñanza pública. Garantizaremos el acceso universal a una educación
pública e integral (básica y media) con alto niveles de retención, promoviendo
la equidad, los valores democráticos y la integración a la comunidad y al
trabajo.
Impulsaremos el sistema nacional de salud con reorientación de la reforma
sanitaria asegurando, el acceso universal continuo y oportuno a servicio de
salud de calidad, priorizando la salud materno infantil y a las poblaciones
pobres y honorables.
Estamos comprometidos a desarrollar las viviendas de interés social con
financiamiento accesible y participación de la comunidad.
El deterioro del empleo rural y la agobiante situación del trabajo urbano,
plantean la necesidad de resolver la falta crónica de trabajo estable cuya
consecuencia inmediata es la ampliación de la pobreza y de la desigualdad. La
APC se compromete de impulsar en forma efectiva el programa de la lucha contra
la pobreza, priorizando las áreas más vulnerables.
La reforma agraria integral y la atención a las poblaciones indígenas son
compromisos ineludibles de este proyecto político que pretende saldar la deuda
social con el pueblo paraguayo.
4.4 Modernización del sector público y desarrollo institucional
La reforma administrativa del sector público es un imperativo para la
construcción del nuevo modelo económico. Esta conlleva la profesionalización del
servicio civil, aumento de las capacidades del Estado para proteger los derechos
y cumplimientos contractuales.
Asimismo trabajaremos por lograr la transparencia, eficiencia y equidad en la
prestación de los servicios públicos, el fortalecimiento de las finanzas
públicas y de la capacidad de regulación del Estado.
Desde el Estado impulsaremos las inversiones en ciencia y tecnología, ampliación
de la infraestructura vial, transporte y de comunicación. Igualmente
implementaremos acciones tendientes a aumentar el capital social en las
comunidades urbanas y rurales.
Vamos a encontrar una solución a los problemas a las empresas públicas para
mejorar sus servicios, ampliar su cobertura y lograr mayor transparencia y mejor
gestión financiera.
4.5 Proyección internacional y soberanía energética
Una de las prioridades de este proyecto político es aumentar la capacidad de
exportación y de diversificación de productos y mercados.
La globalización no sólo implica poner las reglas del mercado sino los intereses
del país en las rondas de las negociaciones. Para tener éxito en el campo
internacional, vamos reestructurar el servicio exterior y mejorar la capacidad
de negociación de los funcionarios públicos.
El Paraguay exigirá formalmente la renegociación de los tratados respectivos,
para disponer libremente de nuestros excedentes hidroeléctricos y recibir un
justo precio por ellos. Exigirá acceso técnico, sin costo adicional, de la
totalidad de la energía que le corresponde de Itaipú (ampliación de subestación
margen derecha) y de Yacyretá (puesta en sincronía de unidades paraguayas con
sistema eléctrico nacional), según establecen los tratados respectivos, y la
eliminación de todas las deudas espurias.
La APC demandará además la reducción de las tasas de interés usurarias, la
cogestión efectiva en la administración de los entes binacionales y la
transparencia en la gestión, con libre acceso a la información pública y el
control por parte de los entes de fiscalización pública de los países
involucrados.
Impulsaremos la construcción de redes de transmisión de gran porte para asegurar
el suministro interno del país, estimular el uso productivo de nuestra
hidroelectricidad y posibilitar que el Paraguay sea el centro de interconexión
eléctrica del MERCOSUR, exportando su hidroelectricidad a precios de mercado. Se
reforzarán las redes eléctricas, particularmente las rurales, trifasicándolas y
reconstruyéndolas con materiales de calidad, de modo a asegurar un servicio de
calidad a todo el país.
Promoveremos la firma de acuerdos con países productores de petróleo y gas
natural, orientados a disponer de combustibles de mejor calidad y precio. Se
estimulará la prospección, exploración y explotación de yacimientos de
hidrocarburos, así como la construcción de gasoductos que le permitan disponer
de gas natural al Paraguay.
Los biocombustibles y otras energías renovables se aprovecharán en forma social
y ambientalmente sustentable, para generar puestos de trabajo y reducir la
dependencia del petróleo importado.
5. Mensaje final
Llamamos a todos los ciudadanos/as a unirse a este proyecto para servir a la
Nación y lograr el anhelado bienestar para todos, y sobre todo para las grandes
mayorías postergadas. Llamamos a los jóvenes, a los empresarios emprendedores, a
los funcionarios honestos, a los trabajadores, campesinos y profesionales, a las
amas de casa, y a todas las personas que en el fondo de sus corazones desean un
país diferente, a cerrar filas con la APC.
La fuerza y la adhesión permanente de ciudadanos de todos los colores y clases
sociales, nos animan y nos dan fuerza para lograr el poder y transformarlo en
beneficio de todos. Necesitamos urgentemente emprender la conquista de la
democracia, el desarrollo y la independencia, necesidades fundamentales del
nuevo Paraguay.
El cambio es necesario y es posible. Más que nunca estamos a un paso de lograr
una hazaña histórica. En las miradas, en las palabras y en los gestos cómplices
de las personas comunes con quienes nos encontramos todos los días en la calle
podemos leer el advenimiento del triunfo. Necesitamos que este triunfo en las
urnas abra el camino de la alternancia para hacer posible el inicio de la
construcción del Estado democrático, de la vigencia del Estado de derecho, la
participación ciudadana y el desarrollo de una economía sólida y solidaria donde
el bienestar de la gente se conjuga con la generación de la riqueza.
El cambio es posible y es una construcción colectiva desde la gente y con la
gente. El cambio se ha iniciado hace tiempo en nuestro país con la acumulación
paciente y tesonera de muchas experiencias anteriores, y ha generado una fe
inquebrantable de mujeres y hombres, fraguada al calor de las luchas sociales y
políticas. Hoy las condiciones están suficientemente maduras para conquistar el
poder y comenzar a hacer realidad el nuevo Paraguay. La mayoría de la gente ya
nos ha dado su voto, ahora necesitamos cuidarlo con uñas y dientes. Nosotros
entregamos nuestro corazón.
Hago un llamamiento a todos y a todas a ponerse de pie para defender esta
preciosa joya que tenemos en nuestras manos. Estamos llamados a ser los
protagonistas directos de un quiebre histórico trascendental en nuestro país.
Les pido dejar de lado las dudas y vacilaciones para lanzarnos con fe y decisión
a organizarnos y a trabajar, a conquistar los votos que necesitamos para ganar,
y a defenderlos con valentía y con honor, como corresponde a todo ciudadano y
ciudadana dignos.
¡¡Viva el Paraguay!!
Publicado en el blog de
Fernando Lugo el 25 de enero de 2008.
La imagen que reproducimos está tomada del mismo sitio, sin datos de autor. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
93 el 23 de abril de 2008. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos. |