|
 |
|
|
J. L. Orihuela Aquin es abogado boliviano.
¿Desea comentar
este texto? Si es así complete el formulario de comentarios -
seguir
...
|
|
|
|
 |
|
|
|
El vicepresidente de la República, Álvaro García, al cuestionar el referéndum de
Santa Cruz, señaló: "Los resultados de la consulta no tienen ningún efecto
vinculante ni legal". Pero el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana,
dijo la verdad sobre la posición del Gobierno: "Tenemos que frenar el referéndum
del 4 de mayo".
Al gobierno del presidente Morales no le preocupa la legalidad de ese proceso,
sino los efectos que pueda traer la autonomía, consciente de que en el pasado
ocurrieron procesos de cambio irreversibles. Basta recordar el descrédito de la
población hacia los partidos; la crisis de gobernabilidad comenzó con la "guerra
del agua": desde entonces, tuvimos seis presidentes en ocho años.
El MAS se desespera porque el proceso autonómico pone en riesgo su "proyecto de
refundación de Bolivia", que no es más que un plan de prorrogarse en el poder.
Por esta razón, intenta por todos los medios frenar el referéndum autonómico
utilizando a la Corte Nacional Electoral, atacando a los productores orientales
con decretos supremos que prohíben exportar, generando violencia en Camiri,
amenazando con movilizar a sus seguidores a la ciudad de Santa Cruz, recurriendo
a la OEA y, ahora, señalando que es una "simple encuesta".
Morales tuvo la oportunidad de construir un gran pacto social, apoyado por su
legitimidad electoral. Debió incluir en su proyecto de Constitución a toda la
sociedad civil, con una visión nacional; apoyar la economía nacional y la
iniciativa privada; aprovechar la coyuntura internacional que le era favorable.
Pero, continúa haciendo todo lo contrario, llevando al país hacia un clima de
división.
El referéndum cruceño es sólo la punta del ovillo en el proceso de cambio por el
que transita Bolivia; seguirán Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca. En Cochabamba y
Potosí la idea autonómica cada día cobra mayor fuerza y ya consideran subirse al
carro de la autonomía.
Después del 4 de mayo, el viejo sistema centralista de gobierno quedará en el
pasado y, con él, el poder estará en los departamentos y sus líderes cobrarán
más importancia. Nacerá una nueva forma de hacer política, donde el caudillismo
de Morales ya no tendrá cabida. Un artículo de Cayetano Llobet anuncia: "El 4 de
mayo se firmará el certificado de inexistencia del Estado que Morales cree
presidir...".
El Gobierno debería reflexionar sobre la historia de Yugoslavia, que sufrió una
guerra civil por las posiciones egocéntricas de políticos obsesionados con el
poder, manipulando y enfrentando a grupos étnicos, llevándolos a la
desintegración.
Publicado en
La Razón (Bolivia) el 30 de abril de
2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
94 el 30 de abril de 2008. Se
reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos. |