Peripecias Nº 94 - 30 de abril de 2008

POLÍTICA

 

Bolivia

 

¿Y después del 4 de mayo?

 

José Luis Orihuela Aquin

 

 

J. L. Orihuela Aquin es abogado boliviano.

 

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El vicepresidente de la República, Álvaro García, al cuestionar el referéndum de Santa Cruz, señaló: "Los resultados de la consulta no tienen ningún efecto vinculante ni legal". Pero el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, dijo la verdad sobre la posición del Gobierno: "Tenemos que frenar el referéndum del 4 de mayo".

 

Al gobierno del presidente Morales no le preocupa la legalidad de ese proceso, sino los efectos que pueda traer la autonomía, consciente de que en el pasado ocurrieron procesos de cambio irreversibles. Basta recordar el descrédito de la población hacia los partidos; la crisis de gobernabilidad comenzó con la "guerra del agua": desde entonces, tuvimos seis presidentes en ocho años.

 

El MAS se desespera porque el proceso autonómico pone en riesgo su "proyecto de refundación de Bolivia", que no es más que un plan de prorrogarse en el poder. Por esta razón, intenta por todos los medios frenar el referéndum autonómico utilizando a la Corte Nacional Electoral, atacando a los productores orientales con decretos supremos que prohíben exportar, generando violencia en Camiri, amenazando con movilizar a sus seguidores a la ciudad de Santa Cruz, recurriendo a la OEA y, ahora, señalando que es una "simple encuesta".

 

Morales tuvo la oportunidad de construir un gran pacto social, apoyado por su legitimidad electoral. Debió incluir en su proyecto de Constitución a toda la sociedad civil, con una visión nacional; apoyar la economía nacional y la iniciativa privada; aprovechar la coyuntura internacional que le era favorable. Pero, continúa haciendo todo lo contrario, llevando al país hacia un clima de división.

 

El referéndum cruceño es sólo la punta del ovillo en el proceso de cambio por el que transita Bolivia; seguirán Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca. En Cochabamba y Potosí la idea autonómica cada día cobra mayor fuerza y ya consideran subirse al carro de la autonomía.

 

Después del 4 de mayo, el viejo sistema centralista de gobierno quedará en el pasado y, con él, el poder estará en los departamentos y sus líderes cobrarán más importancia. Nacerá una nueva forma de hacer política, donde el caudillismo de Morales ya no tendrá cabida. Un artículo de Cayetano Llobet anuncia: "El 4 de mayo se firmará el certificado de inexistencia del Estado que Morales cree presidir...".

 

El Gobierno debería reflexionar sobre la historia de Yugoslavia, que sufrió una guerra civil por las posiciones egocéntricas de políticos obsesionados con el poder, manipulando y enfrentando a grupos étnicos, llevándolos a la desintegración.

 

Publicado en La Razón (Bolivia) el 30 de abril de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 94 el 30 de abril de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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