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K. Lucas es escritor y periodista
uruguayo radicado en Ecuador.
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1. Durante los seis meses de
funcionamiento, la Asamblea Constituyente ha sido atacada por los sectores
políticos de derecha y de poder económico, en un intento por desprestigiar su
trabajo primero, y por desviar el curso de una Constitución progresista a una
conservadora, si fuera posible retrógrada, permanentemente.
2.Hay una presión constante,
una campaña sistemática dirigida por esos grupos de poder y llevada adelante
mediante tácticas variadas desde una buena parte de los medios de comunicación,
desde la presión directa sobre los asambleístas, incluso desde las amenazas a
algunos/as de ellos/as.
3.Es una táctica que se
esperaba, que no debería asombrar a nadie, y tan solo saber enfrentarla. La
derecha y los grupos de poder siempre actúan así cuando la correlación de
fuerzas no está totalmente a su favor, primero intentan desprestigiar al
contrincante y las herramientas del contrincante, y paralelamente ir
sometiéndolo para imponerle su agenda o parte de ella. De esa forma rinden al
contrincante. En esta ocasión se ha repetido el libreto.
4.Por un lado buena parte de
los medios intentan desprestigiar a la Asamblea mostrando el show armado a veces
por ciertos asambleístas de la oposición, distorsionando comentarios o
propuestas de asambleístas del gobierno, fomentando las diferencias en el campo
progresista y azuzando la división al interior de la izquierda.
5.Por otro, presionan para
imponer la agenda, o parte de ella, en todos los temas, pero fundamentalmente en
el económico. Para eso, buscan primero distorsionar las propuestas que se
discuten, creando una supuesta opinión desfavorable a las mismas en la dizque
opinión pública, y provocando como contrapartida inmediata una reacción
defensiva en algunos sectores del gobierno y de la Asamblea para que retrocedan
en sus posturas. “Cuantas más defensas induces a adoptar a tu enemigo, más
debilitado quedará ”, decía sabiamente el maestro Sun Tzu en El arte de la
guerra. Todo eso se complementa con la influencia que puedan tener ciertas
figuras de derecha en el propio gobierno.
6. Para lograr el objetivo
se valen de encuestas tendenciosas, algunas con preguntas totalmente dirigidas,
de supuestos debates televisivos en los cuales no se debate nada, de constantes
repeticiones sobre supuestos errores de la Asamblea , de informaciones que
culpan indirectamente a la Constituyente de la inflación o la violencia urbana,
con los cuales ésta nada tiene que ver. Y más… mucho más.
7.Todo vale. Es una cuestión
de sobrevivencia de un proyecto político, económico y social excluyente, y
quienes usufructúan del mismo utilizan todas las armas que tienen a su alcance
para defenderlo. Eso es así, y no debe asustar, son las leyes de la guerra, y la
política es, sin duda, la continuación de la guerra por otros medios. Unas veces
más pacífica, otras más violenta, pero no deja ni dejará de ser siempre una
guerra. Establecido claramente el contrincante y sus métodos hay que estar
preparado para enfrentarlo con todas las herramientas que están a nuestro
alcance y en todas las áreas.
8. El problema surge cuando
se suceden los errores en la dirección política de esa guerra o se distorsiona
la conducción, cuando producto de esos errores se inician pequeñas batallas con
aliados estratégicos, cuando por lo mismo se coloca a la defensiva ante los
ataques de la derecha y los sectores de poder cediendo posiciones, o no se logra
debatir con argumentos convincentes para unificar criterios, o no se logra
comunicar las transformaciones reales más allá de la publicidad que en mediano
plazo se desvanece.
9.En la Asamblea de 1998 los
sectores de poder político y económico hicieron una Constitución a su medida.
Tenían una correlación de fuerzas a su favor y la utilizaron. La Democracia
Popular y el Partido Social Cristiano, voceros efectivos de ese poder impusieron
un modelo político y, sobre todo, económico que fortalecía el proyecto
neoliberal, y como dádiva para contentar a los sectores progresistas les
aceptaron sus propuestas sobre derechos.
10.La Asamblea Constituyente
actual, además de ubicar la soberanía y el ambiente como ejes transversales,
debe quebrar el modelo económico impuesto en 1998, estableciendo una verdadera
Soberanía Económica que implica, entre otras cosas, una defensa clara de las
áreas estratégicas. No es posible recurrir a maquillajes, porque ese será el
punto de quiebre fundamental. Para eso, la nueva Constitución no solo debería
ser más progresista que la actual, lo que no es mucho pedir, sino incluso que la
de 1978.
11.En todo caso, la actual
Asamblea Constituyente ha demostrado en estos meses que es posible abrir la
participación a la gente para que aporte con propuestas en este tipo de
instancias; que se puede debatir arduamente desde distintas miradas económicas,
políticas y ambientales incluso al interior del bloque de gobierno; y que es
posible mantener la dignidad en la actividad política como lo han hecho varios
/as asambleístas, a pesar de las presiones de los grupos de poder. La dignidad,
incluso a veces defendida ingenuamente, es una imagen de esta Constituyente que
debería quedar marcada como enseñanza hacia el futuro.
12.La aprobación de la
Constitución que salga finalmente de este proceso, puede marcar un quiebre en
las relaciones de poder si finalmente es la que muchos creemos que será. Y si es
así, seguramente la población le dirá SÍ en el referéndum, porque aunque sigan
disparando contra ella, la gran mayoría saldrá a defenderla como propia y no
podrán tumbar su esencia en el imaginario colectivo….
Publicado en
Rodelu el 17 de junio de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 102 el 25
de junio de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |