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C. A. Luque es colombiano, abogado laboralista.
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Colombia jamás había sido
testigo, ni en los peores tiempos de las dictaduras militares (Reyes, Rojas
Pinilla) y un civil (Núñez) de un ataque tan miserable de la cabeza del
Ejecutivo contra la cabeza de la Rama Judicial (Corte Suprema de Justicia)
acusándola de ponerse al lado del terrorismo, ufanándose de tener sometido al
tercer poder, el Legislativo (Congreso) para llamar a un referendo, dizque para
repetir las elecciones presidenciales del año 2006, las que son irrepetibles ya
que van dos años y cuando sea aprobado el referendo y convocado el país apenas
faltara un año del periodo presidencial o menos, haciéndose evidente que de lo
que se trata es de impulsar la segunda reelección (tercer periodo), teniendo
como excusa (hecatombe) la decisión de la Sala Penal de la Corte, tergiversando
el contenido de ella, desacatándola descaradamente y calumniándola al decir que
ella había invadido la competencia de otros jueces, y que además no había
valorado las pruebas en el proceso de Yidis Medina Padilla, pero como si todo lo
anterior no fuera suficiente, que magistrados de su seno, le hacían favores al
terrorismo, todo lo cual socava la institucionalidad del país consagrado en la
Constitución Política.
Nada de lo argumentado por
el Presidente, hoy ya no legitimo, sino de facto, respecto de la decisión del
máximo tribunal de justicia tiene razón. Efectivamente dentro del proceso de
Yidis Medina se probó su responsabilidad, siendo que ella sola no podía cometer
dicho delito, cohecho propio, además de que ella confesó haber cometido el hecho
punible y allego al proceso documentos que incluso arrastro con ella a los
entonces representantes, Teodolindo Avendaño e Iván Díaz, ya detenidos.
Habiéndose probado que Yidis Medina recibió un pago por su voto para aprobar el
proyecto de Acto Legislativo en el quinto debate en la Comisión Primera de la
Cámara, donde de no haberse contado con su voto el proyecto se hubiera hundido
irremediablemente y Uribe no se hubiera podido presentar a elecciones en el
2006. La votación quedó 18 – 16, con la ausencia interesada de Teodolindo, en
una Comisión de la que hacen parte 35 representantes, donde para aprobar un Acto
Legislativo se requiere mínimo 18 votos.
Lo anterior hace que
aplicando el principio universal del restablecimiento del derecho, que no es
sino volver las cosas a su estado anterior a la comisión de un hecho punible, la
Corte Suprema compulsó copias para que la Corte Constitucional adelante el
trámite de su competencia, ya que eliminado el voto de Yidis, la mayoría se
reduciría a un resultado de 17 – 16, con mayoría a favor de la reelección
inmediata, pero sin alcanzar la mayoría que obliga la constitución, es decir, 18
votos a favor, con lo que la Corte Constitucional debería como consecuencia de
la decisión de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia pronunciarse
nuevamente sobre la constitucionalidad de dicha reforma a la constitución, ya
que al momento en que lo hizo en el 2005 no se conocía la forma como se había
obtenido su aprobación, más cuando no de lógica el argumento que el Ministro del
Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio sostiene que la conducta dolosa de un
congresista no invalida una ley o un Acto Legislativo, toda vez que la decisión
es de una corporación y la responsabilidad penal es personal, lo que es cierto
cuando ese voto no es el definitivo, como ocurrió en el 2004 donde si Yidis
hubiera votado en contra la reelección no se hubiera dado, así de importante lo
era.
Ahora no se puede olvidar
tampoco que la propia Fiscalía General de la Nación ya empezó a tomar decisiones
al respecto en lo de su competencia, aunque esa entidad la dirige un
incondicional del gobierno, tanto que hizo parte de él, Mario Iguarán Arana. Ya
fue llamado a indagatoria Sabas Pretelt de la Vega, por la época de la
aprobación de la reelección Ministro del Interior y Justicia, siendo así
vinculado al proceso, lo que para nadie que es investigado penalmente es causa
de jubilo, como intentó hacerlo ver el hoy Embajador en Roma, ya que para un
llamamiento a injurada se requiere que existan elementos de juicio de los que se
desprenda la participación en un delito.
Ahora Uribe decide desacatar
a la Corte Suprema de Justicia y deja ver como tiene sometido al Congreso,
eliminando los pesos y contrapesos creados en el siglo de las luces por Charles
Louis de Secondat, barón de Montesquieu (1689 – 1755) en su obra El espíritu de
las leyes (1748), donde dijo: “Cuando el poder legislativo está unido al poder
ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se
puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas
cumplir tiránicamente. Tampoco hay libertad si el poder judicial no está
separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el
poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el
juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez
podría tener la fuerza de un opresor”. “Todo estaría perdido si el mismo hombre,
el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejerciera
los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones
públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre particulares”,
quedando estructurado el Estado moderno, dividido en tres poderes, que se debían
controlar unos a otros y desde 1810 apenas asomamos a una incipiente
independencia, establecimos un Estado dividido en tres poderes, el que mal o
bien se ha mantenido hasta ahora, con algunas excepciones, hasta hoy cuando
Uribe decidió que estaba por encima de tal división y que él debe tener todos
los poderes a su servicio, soportado en su popularidad, que no es lo mismo que
la legitimidad, es más bien legitimado.
Es popular o legitimado,
pero no es legitimo su gobierno, pretendiendo llamar al pueblo colombiano a que
refrende un delito, así todos los colombianos nos convertiríamos en cómplices
del mismo y de paso él llegaría a su segunda reelección (tercer periodo), sin
importar que ha sido apoyado por políticos de su coalición con reconocidos nexos
con los peores asesinos de nuestra historia, los paramilitares. El pueblo tiene
la palabra, espero después de reflexionar por encima del poder de los grandes
medios de comunicación que se convertirán en la mejor forma de convencer con
argumentos engañosos al pueblo a veces ignorante en estas materias, precisamente
como resultado de la mediocre educación que el mismo Estado le ha brindado. Han
abonado el camino de la ignominia para Colombia.
Nota 1: ¿Será que
Diego Palacio también denunciara al Procurador General de la Nación por
afirmaciones infamantes en su contra, ya que el formuló pliego de cargos por el
caso de Yidis Medina?. Amanecerá y veremos si es inocente.
Nota 2: Ahora el
Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo acusa a los Magistrados de la Sala
Penal de la Corte Suprema de Justicia de tener nexos con paramilitares, cuando
antes los había acusado junto con el Presidente de facto, de administrar
justicia en forma sesgada cuando les negó a los paramilitares haber cometido
delitos políticos, y resaltó que cometían era delitos comunes, como concierto
para delinquir, narcotráfico, etc. Esa es la coherencia de éste gobierno.
Nota 3: El gobierno
olvida que la Corte Constitucional ya dijo que por referendo no se puede
modificar ningún periodo y el Presidente de facto, ahora quiere llegar a su
tercer periodo por éste mecanismo de participación.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 103 el
2
de julio de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se
cite la fuente. |