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C. A. Luque es colombiano, abogado laboralista.
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Luis Carlos Sarmiento Angulo
hasta ahora se había caracterizado por ser constructor a través de la
organización que lleva su nombre, banquero desde cuando la Corporación Las
Villas, hoy AV Villas, teniendo ahora otras propiedades el Banco de Bogotá, el
Megabanco, el Popular y el Occidente, y Porvenir pensiones y cesantías, todo en
el llamado Grupo Aval, pero ahora dejo ver otra faceta de su personalidad
negociadora, jurista constitucional al decir en su discurso del Congreso de ANIF
(Asociación Nacional de Instituciones Financieras) frente al Presidente de la
República, que por el paro nacional de los trabajadores de la administración de
justicia se debía decretar la conmoción interior para así tomar medidas
extraconstitucionales por parte del gobierno nacional que le permitiera superar
el diferendo laboral, entre los trabajadores de la administración de justicia,
representado por Asonal Judicial (Asociación Nacional de Empleados de la Rama
Judicial) y el gobierno representado para el tema por el Ministro del Interior y
Justicia, Fabio Valencia Cossio, hermano de Guillermo León hoy detenido por
haber estado según la Fiscalía General de la Nación al servicio de paramilitares
siendo Director de Fiscalías de Medellín.
La petición realizada por el
banquero al Presidente de la República la tarde del congreso banquero en varias
entrevistas al Ministro y al Viceministro, para que dijeran si estaban pensando
en declarar la conmoción interior, ante lo que respondieron al unísono que no la
habían contemplado entre las posibles soluciones al paro judicial, que más bien
seguían negociando, ya habían ofrecido unos 110.000 millones de pesos para
adelantar la nivelación salarial, que no aumento, establecido en la ley 4ª de
1992, que no ha sido cumplida por el gobierno nacional, dinero para pagar en
tres años, porque dinero no hay. Sin embargo, si lo habrá para el referendo que
vale unos 120.000 millones según el Registrador Nacional de una vez y que
seguramente para eso si se tendrán.
Aunque el Ministro y
Viceministro, éste último antes Magistrado del Consejo Superior de la
Judicatura, no contemplaban por ninguna parte la conmoción interna, dos días
después haciendo caso al banquero, constructor salieron a defender su
declaratoria, dizque por ser acorde a la Constitución Política, lo que no es
cierto, veamos. En la constitución existen tres Estados de Excepción: (i) Guerra
Exterior, (ii) Conmoción Interior y (iii) Conmoción Económica.
En el artículo 213 está
establecida la Conmoción Interior, la decretada por el gobierno nacional, que
consiste en lo siguiente:
“En caso
de grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la
estabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana,
y que no pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de
las autoridades de Policía, el Presidente de la República, con la firma de todos
los ministros, podrá declarar el Estado de Conmoción Interior, en toda la
República o parte de ella…”
En Conmoción Interior el
gobierno por decreto puede suspender leyes, crear normas, otorgar funciones, en
general asumir el poder en forma como dirían los romanos dictatorial, debiendo
informar los motivos al Congreso dentro de los tres días siguientes y enviar
esas normas a la Corte Constitucional que debe hacer un examen de
constitucionalidad automático. Viendo que no se dan los presupuestos para la
declaratoria, será la Corte la que la declare fuera del orden constitucional,
pero de no hacerlo por estar integrada en su mayoría por Magistrados afines al
gobierno, perdería la respetabilidad que hasta ahora ha gozado, más cuando en
años anteriores ha declarado inconstitucional varios decretos de conmoción
interior por razones como estas.
Pero entonces salta una
pregunta ¿por qué será que Sarmiento Angulo solicitaba la declaratoria de
conmoción interior?, por estar verdaderamente preocupado por la falta de
justicia en el país o por considerar que las peticiones de los empleados
judiciales son injustas, la respuesta es NO, él esta preocupado porque sus
bancos no han podido seguir cobrando por medio de los Juzgados Civiles en todo
el país su cartera, especialmente aquella resultado de los créditos hipotecarios
(prestamos para vivienda), pero también por otros créditos, tarjetas de crédito,
etc. Esa es su verdadera preocupación, ya que durante el paro no han podido ser
desalojados aquellos que luego de pagar muchos años cumplidamente sus cuotas de
vivienda por circunstancias ajenas a su voluntad no pueden seguir pagando su
obligación, la misma que siendo por ejemplo de 20 millones, luego de pagar
cuotas por 7 u 8 años, en lugar de deber menos se deben 30 o 40 millones. Eso es
lo que preocupa al banquero, a quien no le importa que la conmoción decretada se
contraria a la constitución, ya que por el paro judicial el país no se encuentra
en conmoción interior, cuando no ha habido asomo alguno de asonada.
En cualquier Juzgado Civil
del país, hasta del municipio más pobre, del 100% de los procesos civiles que
lleva, por lo menos entre el 80 y 90% son procesos iniciado por los bancos
contra sus deudores, convirtiéndose esos despachos judiciales en los “chepitos”
de los dueños del poder en el país, esos que acaban de ganar a final del mes de
septiembre la módica suma de 8 billones de pesos, cuando el año pasado “apenas”
ganaron 5 billones. Entonces no es desinteresada la petición, como tampoco lo es
la respuesta del gobierno nacional saltando el mandato constitucional, que
representado por el Presidente de la República aspira a tener su apoyo para la
segunda y tercera reelección proyectadas. Él está al lado de los poderosos,
contra los pobres, no es sino ver el tema del paro de los cortadores de caña en
el Valle, verdaderos esclavos del siglo XXI, que no suscita ninguna medida del
gobierno, o a lo mejor sí, de pronto otra conmoción interior en su contra, no
falta sino que el dueño de RCN, radio y televisión, Postobón, Peldar y muchas
otras empresas, además del Ingenio Incauca, Carlos Ardila Lulle la pida, para
que se la den.
Nota 1. La lucha de
los cortadores de caña es la lucha contra la esclavitud, esa que algunos
pensamos esta prohibida desde 1851 por José Hilario López, quien por eso debió
enfrentar una guerra impulsada por los terratenientes del Cauca y el Valle, que
por entonces no era un departamento, que no estaban dispuestos a perder su mano
de obra esclava. Entre esos terratenientes estaban Julio y Sergio Arboleda,
patriarcas del Partido Conservador.
Nota 2. Los comités
Ingrith Betancourt, teniéndola a ella a la cabeza se quedaron esperando el
Premio Nobel de la Paz, aunque desde un día antes habían lanzado comunicados
agradeciéndolo. Se quedaron con los crespos hechos, haciendo, como dicen los
jóvenes “el oso”.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 118 el
15
de octubre de 2008. Se permite la reproducción del artículo siempre que se
cite la fuente. |