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Los análisis comparados permiten vislumbrar el desenvolvimiento de
indicadores generales (sociales, políticos, económicos, etc) entre dos
momentos o circunstancias históricas. Es quizás la herramienta más completa
– epistemológicamente hablando- para realizar estudios interpretativos y
construir una visión crítica de la historia.
En el caso venezolano, cuando este sábado se cumplieron 10 años del triunfo
de Chávez, se nos brinda una extraordinaria oportunidad para realizar los
análisis comparados. El 1er punto debe ser el sistema político. Cuando
Chávez llegó al poder, el sistema político había pasado de ser un sistema
bipartidista –con 2 organizaciones dominantes AD y COPEI– a uno
multipartidista. El deterioro de las fuerzas o partidos históricos era
evidente. AD y COPEI habían pasado de obtener el 93% de los votos válidos en
las elecciones de 1988 a sólo alcanzar el 43% en 1993 y apenas un 6% en
1998. El surgimiento de organizaciones de nuevo impulso – MVR, Proyecto
Venezuela- daba indicios que algo estaba cambiando en las decisiones
políticas del venezolano. La rearticulación política es significativa, ya
sea que tomemos en cuenta los que apoyan a Chávez o quienes se le oponen. La
repolitización del venezolano es evidente y con ello se da un incremento de
la idea de ciudadanía más allá del mero ejercicio electoral. En este punto
el balance debe ser positivo.
La economía venezolana, que para el momento de triunfar Chávez se encontraba
afectada por la crisis bancaria de 1994, golpeada por el ajuste estructural
de la agenda Venezuela implementada por Teodoro Pettkoff no se avizoraba con
grandes expectativas. Un precio del barril del petróleo por debajo de los 10
US$ por barril aseguraba una situación crítica. Las medidas iníciales de
Chávez favorecieron al capital bancario. La protección a través del control
de cambio, el mantenimiento inicial de la política económica de Caldera no
dejaba traslucir grandes cambios. Sería después de la relegitimación de
Chávez en el 2000 cuando se dio inició al ajuste económico a través de una
política tendiente a diversificar el carácter productivo de la economía. La
confrontación con el capital nacional sería la nota característica y explica
el hecho por qué la conflictividad política será liderada por Pedro Carmona
Estanga, presidente de FEDECAMARAS a partir del paro del 10 de diciembre de
2001, convocado como una reacción a las leyes habilitantes. Los indicadores
económicos hablan por sí solos. Las tasas de crecimiento económico posterior
al 2003 señalan un relativo éxito que ha permitido que Chávez adelante una
política social que le ha rendido los frutos electorales. La elevación del
precio del barril del petróleo como consecuencia de una política exterior
que priorizó la recuperación de la industria fue notoria. Sin embargo, en
este caso consideramos que el balance no es del todo positivo.
Desde el punto de vista social, el gobierno de Chávez trajo el tema a la
agenda política. Y lo trajo no como un elemento compensatorio, tal como fue
el caso en la Agenda Venezuela; lo trajo como una línea de acción
prioritaria. La recuperación de los indicadores que forman parte del Indice
de Desarrollo Humano (IDH) tales como educación, mortalidad infantil,
escolaridad, cobertura de salud, entre otros es evidente. En este punto el
balance es positivo sin ningún tipo de debate. Las cifras hablan por sí
solas. De hecho son tan efectivas que sí vemos las acciones sociales de
Manuel Rosales nos damos cuenta como emula las políticas de Chávez.
En el tema internacional la situación o balance puede ser ambigua. Por un
lado es positiva en el sentido de adelantar una política que resaltó el
carácter no alineado de la política exterior venezolana con los intereses y
posturas de los EEUU. Adelantar una política que atendió los denominados
frentes diplomáticos (Caribe, Andino, Amazónico y Atlántico) fue un rotundo
éxito y catapultó a nivel de liderazgo regional a Chávez. Lo negativo, es
que de alguna manera su acción ha sido vista como una especie de
imperialismo latinoamericano, y aunque no lo sea, los EEUU han explotado la
presencia y ayuda de Chávez a otros espacios del Caribe y Latinoamérica,
usando esa colaboración como propaganda política en contra. El hecho que el
gobierno de Chávez no ha sido muy eficaz en explicar el sentido de la ayuda
externa, ha generado que sectores no muy informados crean que se está
“regalando” el dinero de los venezolanos.
En lo que respeta al reconocimiento de derechos humanos y sociales, se debe
ser firme en señalar que el proceso de incorporación de sectores
tradicionalmente excluidos de las esferas sociales ha sido una marca de
fábrica de Chávez. La incorporación y atención al menor, la mujer y las
minorías étnicas le ha resultado en apoyos sociales importantes que deben
ser reconocidos. Estos sectores han sido particularmente favorecidos al
convertirse en sujetos sociales de acción prioritaria por parte de los
organismos del estado. El balance: positivo.
El tema de la conflictividad social debe ser abordado. Todo proceso de
ajuste y/o transición política, entendido como una modificación de las
condiciones sociales y políticas genera resistencias. Los factores políticos
hegemónicos, asociados a los partidos políticos históricos fueron
efectivamente desplazados del ejercicio del poder. La conflictividad social
y la intolerancia del período 2001-2004 no serán fácilmente olvidada. El
déficit de convivencia democrática de las partes en conflicto quedó
demostrado y debe ser un esfuerzo colectivo recuperar la recíproca
tolerancia y respeto- En este punto el balance es negativo.
El hecho que el chavismo haya propuesto un plan general del país, tal como
quedo demostrado en el Plan de Desarrollo Económico Social de la nación (PDESN)
2001-2007 y 2007-2013 es un logro. Hay una perspectiva a futuro del país,
que aunque no sea compartido por todos, señala un rumbo una referencia que
asume la necesidad de una prospectiva a mediano plazo acerca de la dirección
social, económica y política hacia donde se dirige la sociedad venezolana.
El balance: positivo.
No hay duda que la situación se vislumbra activa y conflictiva de nuevo. La
propuesta de enmienda constitucional sorprendió a las fuerzas de oposición a
Chávez y el mecanismo escogido para presentarla – la iniciativa de la
Asamblea nacional- le da muy poco tiempo a la oposición para prepararse y
activarse en su intento de disminuir la ventaja de cerca de 1.500.000 votos
de ventaja que obtuvo el PSUV en estas elecciones del 23-N. El reto de la
oposición es no dejarse barrer en esta circunstancia. Para el chavismo se
trata de elevar su votación recurriendo para ello a la figura y liderazgo de
Chávez. El 2009 se nos muestra muy movido e interesante.
Reproducido en el semanario Peripecias Nº 126 el
10 de diciembre de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |