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M. Pardo es politólogo y
analista de información en CLAES (Centro Latino
Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo,
Economía, Ecología, Equidad – América Latina).
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El presidente brasileño,
Luiz Inácio Lula da Silva, es amplísimo favorito a ganar los comicios que se
celebrarán en Brasil el primero de octubre próximo. Hay aspectos estratégicos de su
campaña sobre los que cabe reflexionar y que parecen mostrar que se tomó nota de
la experiencia electoral anterior y de lo acontecido durante el actual período
de gobierno, que va llegando a su término. Por otra parte los anuncios
preelectorales que se han venido efectuando y los planteos que se consignan en
la flamante propuesta de gobierno que se acaba de presentar, muestran
diferencias de forma y de fondo con el anterior programa del PT.
De acuerdo a los últimos
sondeos publicados, la intención de voto por Lula ya supera el 50%, lo que
garantiza la reelección del primer mandatario. Lula viene evitando presentarse
como candidato del Partido Trabalhista (PT). Esta decisión por cierto no es
antojadiza, sino estratégica y busca desmarcar a Lula de los escándalos de
corrupción en el que se vieron involucrados durante 2005 principalísimas figuras
del PT.
La campaña electoral de Lula
registra además otras particularidades. En la nueva plataforma de gobierno que
se acaba de presentar en San Pablo, se pone especial énfasis en el crecimiento
económico. El programa, denominado "La fuerza del pueblo", refiere a seis ejes
políticos, sociales y económicos. Pero no especifica metas de ningún tipo. Esa
decisión parece fundarse en aprendizajes adquiridos luego de la experiencia
preelectoral del año 2002. Cabe recordar que en aquella campaña la propuesta de
gobierno de Lula presentaba objetivos muy concretos, con números y metas
cuantificadas, por ejemplo en relación con la reducción de la pobreza y el
desempleo. Los resultados de las acciones del gobierno y los indicadores
pusieron en aprietos al gobierno brasileño, ya que los números de la realidad
siempre estuvieron bastante distantes de las metas planteadas al inicio,
elemento que después generó frustración y descontento en varios sectores
sociales.
En la actual campaña, los
asesores principales del presidente parecen no querer "tropezar con la misma
piedra" y no plantean metas demasiado específicas en la propuesta electoral. Al
decir del asesor especial, Marco Aurelio García, el proyecto "es bien concreto y
esa concreción no reside especialmente en los números".
Los seis "compromisos con el
pueblo brasileño para seguir cambiando" destacan el combate a la exclusión
social, la pobreza y la desigualdad, y afirman la necesidad de profundizar un
nuevo modelo de desarrollo con crecimiento, con distribución del ingreso y
sustentabilidad ambiental.
Los otros compromisos son
educación masiva y de calidad, ampliación de la democracia, garantía de
seguridad pública e inserción soberana en el mundo. Sobre este último punto, si
bien también se hace referencia a reforzar los vínculos en la región a través de
un relacionamiento más estrecho con el MERCOSUR y la CAN,
la propuesta dista muchísimo del programa de gobierno anterior del PT que
ofrecía un gran capítulo dedicado a la integración regional y a la inserción
internacional del Brasil. En aquel proyecto se hablaba de "reconstruir el
MERCOSUR", de políticas comunes y coordinación macroeconómica, incluyendo una
política monetaria común. Temas sobre los que, dicho sea de paso, se ha avanzado
poco y nada.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 13 el 6
de setiembre 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se
cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |